¿CREE USTED QUE SE DEBE REPLANTEAR NUEVAMENTE EL CURRÍCULO EN LOS CENTROS DE EDUCACIÓN?

La calidad de la educación ha sido en las últimas décadas la principal aspiración de la política educativa y el objetivo prioritario de las reformas educativas que han llevado a cabo los países de Latinoamérica. A partir de los años 90 se han realizado sostenidos esfuerzos en esta dirección, a través de diversas iniciativas tales como, el aumento de la cobertura y años de educación obligatoria, el mejoramiento de la infraestructura y recursos a las escuelas, la jornada escolar completa, la reforma y ajustes al currículum, el fortalecimiento de la formación docente y la subvención escolar preferencial, entre otros.

A pesar de estos esfuerzos, las mediciones tanto nacionales como internacionales aplicadas a las escuelas del país dan cuenta de los bajos resultados de aprendizaje de nuestros estudiantes, y lo más importante, la enorme brecha que existe entre los distintos estratos socioeconómicos, dejando en evidencia los altos índices de desigualdad y segmentación que persisten en nuestra sociedad.
Un hecho indiscutido es que los alumnos llegan y se mantienen en la escuela en condiciones muy diversas, como consecuencia de la situación socioeconómica, pertenencia cultural, capacidades individuales, experiencias previas, intereses, expectativas, entre otros factores. En este escenario, evidentemente nos encontramos con las y los estudiantes o grupos de y alumnos(as) con mayores desventajas y en condiciones de riesgo de exclusión y marginación. “CRITERIOS Y ORIENTACIONES DE FLEXIBILIZACIÓN DEL CURRICULUM“.
A continuación compartimos con fines únicamente educativos la publicación del portal Campus USAL en donde hace referencia a la investigación sobre la Adaptación del Currículo en los centros de educación realizado por los especialistas Josefina Sabaté, Luis Martín-Caro, Pilar Otero, Raquel Blas, del Centro de Desarrollo Curricular del MEC y  Enric Bolea.
Esperamos que la siguiente publicación sea de utilidad para la comunidad docente.
LA ADAPTACIÓN DEL CURRÍCULO EN LOS CENTROS DE EDUCACIÓN 
El actual proceso de Reforma educativa, atribuye a los profesores nuevas y más amplias competencias en la concreción del currículo escolar. Este mayor grado de autonomía cobra especial relevancia en la elaboración del Proyecto Curricular, que implica la contextualización del currículo oficial a cada centro, y que debe ser consensuado por los equipos de profesores y demás profesionales mediante una serie de acuerdos relativos a todas y cada una de las cuestiones básicas a las que debe responder el Currículo: Qué, Cuándo y Cómo enseñar y Qué, Cuándo y Cómo evaluar.
Cuando desde los centros de Educación Especial se inicia un proceso de lectura e interpretación del Currículo oficial para adaptarlo a las necesidades de los alumnos allí escolarizados, los profesionales se hallan ante una situación especialmente laboriosa. Por ello, uno de los compromisos del Ministerio de Educación y Ciencia, es ofrecer a los centros de Educación Especial, orientaciones y ayuda para la elaboración de sus Proyectos curriculares de forma que, junto con otras acciones, contribuyan a mejorar la calidad de la enseñanza.
Dada la amplitud del campo que hay que abordar, estas ayudas y orientaciones no pueden ser puntuales ni restringidas sino que precisan un análisis en profundidad de todos los aspectos implicados y requieren que se cubran todas y cada una de sus facetas de intervención.
Para realizar esta serie de indagaciones sobre el tipo de ayuda que había que ofrecer a los centros y cómo ofrecerla, se constituyó un grupo de trabajo en el Centro de Desarrollo Curricular del Ministerio de Educación y Ciencia. El resultado de este trabajo son sendos documentos en los que se plantean, los principios y fundamentos de los que se parte, una serie de criterios generales para adaptar el Currículo oficial a los alumnos con discapacidades más graves escolarizados en los centros de Educación Especial y una propuesta curricular, adaptada a estos alumnos, para el periodo de su escolarización básica obligatoria. Estos documentos, de carácter provisional, están actualmente en proceso de revisión y contraste por parte de los centros, para ser modificados y adecuados a sus necesidades en la práctica educativa antes de su elaboración y publicación definitiva.
La presente comunicación pretende recoger los aspectos más importantes que están en la base del mencionado trabajo, así como los criterios generales para adaptar el currículo a los que se ha llegado.
En primer lugar, describiremos las variables principales que convergen en los centros de educación especial y que generan la necesidad de proceder a una importante adaptación del currículo en sus aspectos de módificación sustantiva y de respuesta a la diversidad.
En segundo lugar, abordaremos la manera de concebir la educación escolar en los centros de Educación Especial y los rasgos genéricos que caracterizan la respuesta educativa más adecuada para los alumnos con discapacidades más graves.
Por último, expondremos los criterios generales para adaptar el currículo a estos alumnos que se derivan de los planteamientos previos.
EL DESARROLLO DEL CURRÍCULO EN LOS CENTROS DE EDUCACION ESPECIAL
En los análisis y toma de decisiones implicados en el proceso de elaboración del Proyecto Curricular inciden, cuando se trata de un centro de Educación Especial, una serie de aspectos que lo hacen especialmente complejo. Por una parte, la presencia de profesionales con diversas funciones que confluyen en la atención de los alumnos, la necesaria conexión del centro con los distintos estamentos y servicios comunitarios, la creación de estrechas relaciones de colaboración con las familias, la especificidad de las instalaciones, equipamiento y materiales, requieren unas características organizativas particulares y distintas a las de un centro ordinario. Por otra parte, y como variable fundamental que modula las anteriores, las características excepcionales y las necesidades diversas de los alumnos escolarizados en ellos.
En efecto, en los centros de Educación especial se escolarizan, cada vez en mayor número, alumnos con limitaciones personales más graves y permanentes, debido fundamentalmente a los cambios conceptuales y legislativos desarrollados en nuestro país a lo largo de esta última década. La Ley de Integración Social de los Minusválidos, el Real Decreto de Ordenación de la Educación Especial, la escolarización progresiva de alumnos con necesidades educativas especiales en la escuela ordinaria, el actual proceso de Reforma educativa, han propiciado la escolarización de los alumnos con discapacidades más graves que, anteriormente, veían más limitadas sus posibilidades de acceso al Sistema educativo.
Se trata de alumnos cuyas necesidades tan específicas y diversas es preciso tener en cuenta a la hora de ofrecer una respuesta educativa adecuada y eficaz y a cuya descripción psicopedagógica dedicaremos los siguientes párrafos.
Características y necesidades de los alumnos con discapacidades más graves escolarizados en los centros de Educación Especial
Las características básicas de los diferentes grupos de alumnos se plantean con un carácter eminentemente orientado a determinar sus principales núcleos de problemática, las necesidades a ellos asociadas y su incidencia en el currículo que se les ha de ofrecer. Así, podemos encontrar alumnos con:

Importantes déficits en el equipo biológico de base, que inciden en los sistemas (sensoriales, perceptivos y motores) que permiten al sujeto relacionarse con el entorno.
Precario estado de salud, malformaciones y frecuentes enfermedades y hospitalizaciones.
Limitado nivel de conciencia, ausencia de habla, nula o escasa intencionalidad comunicativa.
Movilidad voluntaria muy deficiente.

Las necesidades a las que es preciso dar respuesta en este caso, son las relativas a su salud física y funciones biológicas básicas (alimentación vigilia/sueño, higiene personal…) y la potenciación de su percepción sensorial consciente e interacción con el medio. Dicha respuesta implica ayudas múltiples intensas y permanentes que requieren la colaboración de diversos profesionales que les proporcionen atención médico-sanitaria y cuidados relativos a las necesidades más básicas que promuevan su bienestar, la interacción con el entorno y el establecimiento de intencionalidad comunicativa.

Otro grupo de alumnos lo constituyen aquellos que presentan:

Un conocimiento y sentimiento de sí mismos, de los demás y del mundo que les rodea, que se caracteriza por la distorsión y desorganización de su actividad mental.
Fuerte tendencia al aislamiento y evitación del contacto con las personas.
Ausencia de intencionalidad comunicativa o alteraciones en la comunicación (no utilización del lenguaje, habla despersonalizada o sin sentido).
Otras manifestaciones como esterotipias, terrores aparentemente injustificados, atracción por determinados objetos estímulos.
Dificultades en atribuir estados mentales a las demás personas respecto a lo que piensan y sienten.
En muchos casos, alteraciones importantes el ámbito de la alimentación, la higiene y el sueño.

Estos alumnos necesitan, en primer lugar, una respuesta que propicie paulatinamente su contacto normalizado con las personas y el entorno inmediato, promoviendo a la vez bienestar afectivo-emocional e independencia personal. Para ello, las intenciones prioritarias en la planificación de la atención educativa se centrarán, sobre todo, en el establecimiento de comunicación funcional (con sentido), mediante lenguaje oral u otro sistema de comunicación alternativa, proporcionarles ambientes consistentes y de apoyo emocional específico para irles incorporando a tareas y actividades de la vida cotidiana.
Un tercer grupo de alumnos serían aquellos cuya problemática, de origen esencialmente cognitivo, incide en el desarrollo de funciones psicológicas como la atención, percepción, memoria capacidad de planificación y ejecución, que dificultan el conocimiento y adaptación al medio, determinando un grave enlentecimiento en el desarrollo y un bajo nivel de competencia generalizado. Presentan perfiles evolutivos disarmónicos:

Aprenden con grandes dificultades y con lentitud.
Olvidan fácilmente lo aprendido.
No llegan a adquirir habilidades complejas.
Tienen problemas para planificar actividades y acciones.
Aunque poseen intencionalidad comunicativa, sus posibilidades para comunicarse por medio del lenguaje suelen ser muy limitadas.
En algunos casos, se identifican problemas emocionales y de comportamiento asociados a estas dificultades cognitivas.

Las principales necesidades en estos casos, giran en torno a la mejora de su percepción y representación, el acceso a la función simbólica y la utilización del lenguaje, así como en estrategias de conocimiento del mundo y planificación de sus acciones que les permitan adaptarse a su medio circundante para adquirir en él desarrollo personal, e independencia e inserción social. Para ello, es del todo importante implementar, en la práctica educativa, estrategias de interiorización del lenguaje, participación en juegos simbólicos, creación de ambientes estructurados y adaptados que proporcionen ayuda personal y/o material donde y cuando se necesite, planificando previamente cuantos cambios y transiciones a otros contextos se realicen.
El grado de excepcionalidad y de diversidad en las necesidades de estos alumnos, globalmente consideradas, conducen a plantearse adaptaciones muy significativas en los elementos prescriptivos del Currículo oficial y en la propia estructura organizativa del centro de forma que permita un ajuste real al continuo de necesidades que plantea la población escolarizada.
La necesidad de una respuesta diversa y diferenciada
En efecto, los procesos de desarrollo y aprendizaje que llevan a cabo estos alumnos exigen periodos de tiempo más dilatados que deberán ser tenidos en cuenta a la hora de organizar el currículo. La edad de los alumnos constituye un indicador que situamos en el plano de lo psicológico y social en el sentido de que la oferta educativa sea por un lado, adecuada a sus posibilidades y nivel de desarrollo y por otro, lo más acorde posible con los requerimientos del entorno social.
La naturaleza, volumen y complejidad de los conocimientos, habilidades y destrezas esenciales prioritarios para el desarrollo y aprendizaje de los alumnos, exige una selección y secuenciación de los contenidos orientada por criterios de funcionalidad, siendo necesario abordar muchos de ellos de forma cíclica a lo largo de todo el período de escolarización. El conjunto de estos aspectos, plantea adaptaciones y modificaciones importantes en el Currículo oficial y en la temporalización de las etapas.
Asimismo, las necesidades de distinto tipo que plantean los alumnos determinan que, aunque comparten aspectos de un desarrollo común y de unas necesidades generales, los elementos diferenciales que se dan entre los colectivos de alumnos marcan que la base esencial de los conocimientos y habilidades a seleccionar sea igualmente distinta. Nos encontramos pues con la necesidad de dar respuesta en un mismo proyecto a grupos de alumnos que presentan edades, bases de conocimientos, ritmos de desarrollo, tipo y grado de ayuda que necesitan y expectativas de progreso dispares y por tanto, la respuesta que demandan ha de ser necesariamente diversa.
A la hora de proceder a un grado de adaptación tan importante, se necesitan criterios para poder tomar decisiones en los diferentes componentes del currículo. En este punto, recurrir a los análisis sociológico, psicológico, disciplinar o epistemológico y pedagógico, que el modelo curricular de la Reforma postula, y que sirvieron para definir y concretar el Currículo oficial en las distintas etapas educativas, han sido una vía para recabar información relevante.
Se trata de referir las informaciones procedentes de estas fuentes de análisis a las características de los alumnos con graves discapacidades, contrastando las informaciones que aporten con las prescripciones y orientaciones establecidas en el Currículo oficial. Los criterios que se derivan de este proceso de contraste permitirán establecer las prioridades de enseñanza y definir aquello que se considera necesario para el desarrollo y socialización de estos alumnos, estableciéndose así una nueva tensión o reequilibrio entre el nivel prescriptivo del currículo y las demandas y respuestas que efectivamente requieren estos alumnos.
De la misma forma, los criterios que provienen de este contraste tienen también incidencia en las opciones sociológicas y psicopedagógicas que los inspiran. En este sentido, remiten a considerar la función social y socializadora que cumplen los centros de Educación Especial y los aspectos esenciales que definen una respuesta educativa adecuada a estos alumnos, en función de la concepción del aprendizaje y la enseñanza de que se parte.
LOS CENTROS DE EDUCACION ESPECIAL COMO CONTEXTOS DE DESARROLLO
Si mediante la educación se pretende articular en un todo integrado el proyecto cultural de un grupo social con el desarrollo individual de sus miembros, es sumamente importante crear las condiciones para que puedan incluirse en este proyecto las personas con discapacidades más graves. Esto supone, en este caso, delimitar los conocimientos esenciales que puedan permitir su incorporación al proyecto cultural del grupo de referencia al tiempo que se respeta su ritmo y progreso personal. Para ello, es preciso crear y diseñar contextos educativos que ofrezcan oportunidades y experiencias de desarrollo y aprendizaje y organizar las ayudas atendiendo a sus peculiaridades y posibilidades.
Resaltar la importancia de las ayudas pone de manifiesto que, desde nuestra perspectiva, lo que un alumno es capaz de aprender no sólo está en función de sus características individuales, sino también, del tipo de apoyo que se le proporcione. Más aún, estas características individuales, aunque son el resultado de la historia personal (en sus dimensiones biológica, psicológica y social) pueden modificarse en función de las experiencias educativas a las que puedan tener acceso.
De estas características se deriva, a su vez, que junto a las necesidades educativas aparecen otro tipo de necesidades cuya satisfacción influye igualmente en su aprendizaje y crecimiento personal. Por esta razón se debe estructurar la respuesta de forma amplia, entendiendo los centros de Educación Especial como plataforma de ayuda global que, combinando los recursos del propio centro y/o de la comunidad, contribuyan a la promoción del bienestar y la calidad de vida desde la propia acción educativa.
Aspectos esenciales que definen una respuesta educativa adecuada a los alumnos con discapacidades más graves.
Los planteamientos psicopedagógicos de la Reforma Educativa subrayan la importancia de la actividad mental de los individuos en la construcción de conocimientos. Cuando este planteamiento se considera respecto a los alumnos con dificultades más importantes, más que como marco explicativo o como un conjunto de principios de aplicación directa al campo de la Educación Especial, se convierte en instrumento o herramienta de análisis, reflexión e investigación y como opción desde la que se pueden integrar diferentes aportaciones que provienen de otros campos disciplinares.
Una aproximación desde esta perspectiva de indagación y análisis, debe facilitar la progresiva comprensión en las que es posible influir educativamente considerando los diversos factores que pueden favorecer u obstaculizar cambios en el desarrollo de las capacidades de estos alumnos, en los aprendizajes mediante los cuales construyen significados sobre determinados aspectos de la realidad y en el acceso al máximo nivel de bienestar y calidad de vida.
Desde estas hipótesis de trabajo, podemos perfilar algunas líneas de intervención más importantes para dar una respuesta a las necesidades de los distintos grupos de alumnos a que nos hemos referido anteriormente.
Se parte de una concepción de la enseñanza que entiende el aprendizaje como un proceso que sólo es posible mediante el ajuste de las condiciones iniciales de los alumnos. Por ello, se requiere tomar en consideración, entre otros, los siguientes aspectos:

La reconceptualización de los cuidados “asistenciales” dándoles un significado más acorde con lo que estos alumnos necesitan. Recuperar el valor educativo que encierran la higiene, la salud, la alimentación y los hábitos de autocuidado como aspectos que favorecen el desarrollo personal y acceso al propio conocimiento. Implicar a los agentes educativos en el conocimiento de instrumentos y estrategias que contribuyan a mejorar las graves dificultades motrices y de salud, así como diseñar ambientes enriquecidos cuyas condiciones físicas (luz, temperatura, mobiliario, material…) contribuyan a promover su bienestar físico y emocional.
Favorecer el desarrollo de la interacción y la comunicación que, en determinados casos, requiere tomar en consideración cualquier tipo de manifestación o actividad que el alumno realice para integrarla en el conjunto global de actividades que se llevan a cabo. La estrategia de atribución excesiva por parte del profesor, mediante la cual éste actúa “como si” el alumno quisiera manifestar algo y entendiera a su vez los mensajes que se le dirigen, prepara el camino para crear entornos de comunicación compartida.

En otros casos, la utilización de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación y de ayudas tecnológicas posibilitará a los alumnos iniciar o incrementar sus habilidades de expresión, de representación y de comunicación intencional.

Proponer experiencias y actividades cercanas a la realidad vital, que guarden interrelación estrecha, que estén debidamente secuenciadas y que pongan en juego habilidades integradas en situaciones con sentido.
Enseñar de forma procedimental y utilizar estrategias que faciliten el recuerdo y memorización de hechos, habilidades o destrezas previamente empleadas, mediante apoyos verbales, visuales o escenificaciones de situaciones anteriores, contribuirán en buena medida a favorecer la funcionalidad de los aprendizajes. Se tratará de organizar el entorno escolar de forma que incorpore los conocimientos y experiencias, que los alumnos tendrán que utilizar en otros contextos y situaciones, para ayudarles a identificarlos, relacionarlos y transferir los significados que les han atribuido; en suma, para que realicen y actualicen estos aprendizajes en los momentos y ámbitos que así lo requieran.
Generar situaciones de aprendizaje que favorezcan el equilibrio afectivo y las capacidades de relación interpersonal y de actuación e inserción social, de forma que los alumnos se sientan seguros, valorados y aceptados .

En sus experiencias de relación con los adultos, estos niños o adolescentes van construyendo su autoconcepto y su autoestima. En este proceso de conocimiento sobre sí mismo juegan un importante papel la aceptación y respeto que reciben de las otras personas y las expectativas que éstas tienen sobre sus comportamientos y cómo los enjuician. Se puede decir que, en gran parte, la estima que el niño/adolescente se tiene y la confianza con que actúa y afronta las nuevas situaciones educativas, depende, en gran medida, de la estima en que se le tiene y de la confianza que en él depositan los “otros significativos”.
Planificar las situaciones de enseñanza en ambientes estructurados que permitan a los alumnos, en función de sus posibilidades, ir participando de forma paulatina, en un entorno que les proporcione confianza y seguridad y les ayude a percibir y comprender sus intenciones y actuaciones, brindando consecuencias consistentes y destacadas para que sean mejor percibidas. Todo ello, en el marco de una acción individualizada en la que el discurso del profesor ayude a los alumnos a comprender lo que se quiere y se espera de ellos. De esta forma, no sólo se está promoviendo su equilibrio personal y afectivo, además se les ayuda para que se adapten e incidan paulatinamente en su ambiente y grupo social de referencia, poniendo en juego sus habilidades y su peculiar manera de interpretar el mundo para responder a las demandas que la sociedad les hace.
CRITERIOS PARA LA ADAPTACIÓN DEL CURRÍCULO A LOS COLECTIVOS DE ALUMNOS CON DISCAPACIDADES MÁS IMPORTANTES
Atendiendo a todas las consideraciones anteriores, estamos en situación de aportar algunos criterios que orienten la adaptacion de los elementos prescriptivos del currículo y que permitan establecer prioridades de enseñanza para los alumnos más gravemente afectados, a partir del análisis del Currículo oficial. En la base de estas prioridades se encuentra la necesaria tensión y equilibrio entre los dos grandes principios generales: normalización e individualización. En este caso, el equilibrio se sitúa entre aquellos aspectos del currículo que comparten con los alumnos de su misma edad y aquellos otros que responden a sus necesidades más particulares.
A continuación planteamos algunos de los criterios principales que pueden guiar la toma de decisiones en esta priorización y la forma que puede tomar la explicitación de objetivos y contenidos a la luz de estos criterios:

Equilibrar los niveles de exigencia que implica el desarrollo y consecución de las capacidades y contenidos con las limitaciones y posibilidades de los alumnos. Dado que en muchas ocasiones el resultado permanece abierto, conviene introducir en la formulación de los objetivos expresiones tales como: progresivamente, paulatinamente, según posibilidades…, que les dan un carácter de tendencia. Este criterio puede llevar también a la explicitación de las capacidades en los procesos más básicos que contribuyen a su desarrollo.
Tener en cuenta el tipo y grado de ayuda y mediación que estos alumnos requieren. Introducir expresiones como “con ayuda de”, “por medio de” así como introducir enunciados que impliquen diversas modalidades de recepción de la información y de respuesta.
Considerar que los procesos psicológicos de estos alumnos están fuertemente vinculados a lo concreto. La referencia a objetos, personas y situaciones próximas será un recurso de primer orden a la hora de matizar las intenciones educativas.
Establecer contínuas relaciones entre los objetivos y contenidos y el tiempo a invertir para su adecuado desarrollo y aprendizaje. Estos alumnos requieren de períodos temporales más extensos para alcanzar determinados objetivos y contenidos relevantes para su desarrollo, siendo necesario retomar algunos de ellos de forma cíclica a lo largo de todo el período de escolaridad.
Tomar en consideración la relevancia psicológica y social de los contenidos. Seleccionar y explicitar los contenidos y objetivos atendiendo tanto a las posibilidades de los alumnos como a su edad cronológica y a los aprendizajes y funciones a desempeñar en los diferentes entornos en los que transcurre o transcurrirá su existencia.
Compatibilizar el equilibrio entre las distintas capacidades a desarrollar con la priorización de algunas de ellas. Este sería el caso en que el no desarrollo de alguna de ellas afectara notablemente el bienestar físico y emocional o la participación en la comunidad de estos alumnos.
Partir del carácter experiencial de los aprendizajes que realizan estos alumnos. La selección de objetivos y contenidos se verá matizada por la necesidad de referirse a experiencias educativas directas y personales.
Tener en cuenta las necesidades y características de todos los alumnos a la hora de seleccionar y explicitar los objetivos y contenidos. La formulación que se realice debe tener un carácter comprensivo que permita, al mismo tiempo, una matización más específica cuando sea preciso diversificar la respuesta educativa para ajustarse en mayor medida a determinados alumnos.

La aplicación de los diferentes mecanismos de priorización partiendo de los criterios mencionados, ha tenido como resultado, en el trabajo desarrollado, una adaptación y modificación sustantiva en los elementos prescriptivos del Currículo oficial que se han materializado en:

Reagrupación, desglose o reordenación de algunos objetivos generales y bloques de contenido.
Incorporación de aprendizajes alternativos que permitan a los alumnos acceder a los saberes culturales prioritarios para su desarrollo personal.
Estructuración de los contenidos en ámbitos más significativos de acuerdo al tipo de experiencias y conocimientos adecuados a este tipo de alumnos, como son las relativas al Conocimiento Corporal y Construcción de la Identidad, el Conocimiento y Participación en el Medio Físico y Social y la Comunicación y Lenguaje.

CONSIDERACIONES FINALES
La ejemplificación de currículo adaptado a las múltiples necesidades de los alumnos gravemente afectados a que se ha llegado, tributaria de todos los planteamientos y consideraciones anteriores, constituye un aspecto, muy importante, junto con una serie de actuaciones y medidas que progresivamente lo pueden ir complementando. Algunas de las actuaciones a las que nos referimos son:

La creación y difusión de materiales adaptados.
La publicación y difusión de ejemplificaciones y experiencias
La provisión de apoyos a los alumnos y centros.
La formación del profesorado mediante diversas vías, priorizando sobre todo la formación en los centros, vinculada a la propia práctica educativa y al análisis y revisión de la misma que se genera con la elaboración de los proyectos curriculares.
La apertura de nuevas vías de investigación, y en particular, aquellas que favorezcan y promuevan la indagación permanente acerca de los procesos de desarrollo y aprendizaje de los alumnos y de las estrategias de ayuda para promoverlos.

El conjunto de medidas que deben complementar las ya puestas en marcha, han de permitir a todos los sectores comprometidos de alguna forma en la educación de estos alumnos, no sólo analizar en profundidad las finalidades que persigue su escolarización desde la nueva estructura y ordenación del Sistema educativo, sino prestar especial atención a los factores vinculados a la calidad de esta educación.
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