DECIR QUE NO HAY QUE APRENDER COSAS DE MEMORIA ES UN DISPARATE NEUROLÓGICO TOTAL

El filósofo y escritor español José Antonio Marina (Toledo, 1939), ha dedicado toda su labor de investigador a la elaboración de una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y termina en la ética. Sostiene que la función principal de la inteligencia no es conocer sino alcanzar la felicidad y la dignidad. Dentro de este proyecto ha publicado “El bosque pedagógico”, libro que es como un mapa con algunas indicaciones para orientarse en la selva de la educación, “…y cómo salir de él”.
“Nos adentramos en el bosque pedagógico, un bosque fértil, que muestra un mundo educativo en constante ebullición y repleto de innovaciones. Un mundo que muestra una enorme pasión por el cambio. Los autores nos presentan una cartografía para poder orientarse en él.

¿A quién podemos preguntar para salir de ese bosque? A la Filosofía de la Educación, que nos permite conocer el funcionamiento, las posibilidades y los límites de la inteligencia humana; que nos ayuda a comprender sus creaciones, a establecer criterios de evaluación sobre ellas, y a fomentar el pensamiento crítico. Ella nos permitirá orientarnos en este bosque tan espeso.
La pedagogía navega entre dos paradigmas, el tradicional y el nuevo, y a partir de ellos va emergiendo un paradigma ultramoderno. Antes de presentarlo, los autores buscan la respuesta a una serie de preguntas fundamentales, relacionadas con el aprendizaje y con la enseñanza.
En la primera parte, que trata sobre el aprendizaje, las preguntas planteadas están dirigidas a descubrir cómo aprenden los humanos, quién aprende, dónde se aprende y qué se debe aprender, y se nos muestran diferentes propuestas pedagógicas orientadas a responderlas. En la segunda parte, que trata sobre la enseñanza, las preguntas fundamentales tratan acerca de cómo enseñar, cómo saber si se ha enseñado, y quién debe enseñar.” Con estas palabras José Antonio Marina nos invita a leer su último libro, cuyo primer capítulo, gracias a su generosidad intelectual, tan propia de un buen maestro, lo podemos leer aquí: “EL BOSQUE PEDAGÓGICO”.
Para conocer un poco más sobre su pensamiento y sus propuestas educativas, compartimos, con fines únicamente educativos – pastorales, parte de las entrevistas que Carlota Fominaya y Laura Peraita le hicieron para ABC (España), sobre temas que nos interesan como profesores y/o padres de familia, para nuestra formación permanente, y por qué no, para dialogar con nuestros estudiantes. Con Fominaya dialoga sobre temas como pedagogías emergentes, el enfrentamiento entre la escuela tradicional y la nueva, los nuevos paradigmas, la importancia del maestro, la memoria y los contenidos, los hábitos, la formación inicial docente; y con Peraita sobre la razón económica de hablar del talento, su generación luego de la educar, la formación inicial docente, el papel de la escuela, todo lo aprendemos con la memoria, la enseñanza para configurar la memoria, el autodiseño cerebral, la tarea de los padres, el déficit de atención, la autosuficiencia positiva y la independencia con limites aceptados.
[CARLOTA FOMINAYA] Estamos presenciando continuamente la aparición de pedagogías emergentes. ¿Cómo saber cuál es el camino a seguir en esta avalancha de conceptos, teorías y modelos?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Estamos presenciando esta irrupción de pedagogías emergentes que pugnan por resolver los problemas, pero que a veces plantean otros nuevos, porque provocan confusión e incluso movimientos autodefensivos de rechazo entre los educadores y padres, desconcertados ante la proliferación de innovaciones a veces poco fundamentadas. Vivimos en la sociedad del aprendizaje, pero es cierto que la pedagogía actual está confusa, incapaz de ofrecer soluciones para una situación compleja y acelerada. De ahí este libro, humilde y laborioso, con frecuencia repetitivo y redundante, e incluso contradictorio, que pretende ser una cartografía en este bosque que no deja de crecer.
[CARLOTA FOMINAYA] ¿Su último libro es una especie de mapa?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Dado que en este momento se hace mucha investigación sobre pedagogía, lo que he intentado hacer es, efectivamente, una especie de «mapa» que nos oriente entre tantas investigaciones fragmentarias, e inconexas con otras investigaciones que suelen además inventar su propio vocabulario. Da la impresión de que muchas cosas son nuevas, pero en realidad son cosas pasadas cambiadas un poquito. Eso está produciendo un espejismo de novedad, cuando lo que hay en realidad es mucha investigación movida. Ha salido otra imagen, pero con dificultad de integrarlo en un modelo completo de pedagogía.
[CARLOTA FOMINAYA] A veces parece también que todo se resume en un enfrentamiento entre la escuela tradicional y la nueva.
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Lo que pasa es que cuando un paradigma que tiene una tendencia al todo, lo demás parece «malo». Y se transmiten por una cuestión de fe, de manera que se vuelve a repetir y no se tiene capacidad crítica para evaluar el paradigma en el que se está trabajando. Dicho esto, el paradigma antiguo se basa en el maestro, la memoria, los contenidos, mientras que el otro se basa en no aprender de memoria y en aprender procesos y no contenidos. Las críticas de los antipedagogos son muy feroces. Critican los puntos flacos del nuevo paradigma. Sostienen que hay mucha actividad, mucho proyecto, pero que al final no han aprendido nada.
No hay solución si no se atiende a lo poquito que cada uno tenga de verdad. Y es que cada uno ha cogido una idea fragmentada de la inteligencia. Lo que tenemos que hacer es bajar a una teoría de la inteligencia de la memoria y del aprendizaje humano que, en este momento es muy potente, porque aprovecha cosas de la teoría de la neurociencia, de la psicología evolutiva, de la psicología a secas, de la antropología…
[CARLOTA FOMINAYA] Es que hay paradigmas nuevos muy controvertidos, como el que no hay que aprender cosas de memoria.
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Cierto, ese es uno de los paradigmas nuevos que está mal. Cada vez que decimos que no hay que aprender cosas de memoria estamos diciendo un disparate neurológico total. Porque la memoria es el órgano de aprendizaje que tiene nuestro cerebro y, por tanto, todo lo aprendemos de memoria. Y todo lo que comprendemos lo hacemos a partir de los conocimientos que tenemos. Pero el viejo paradigma tampoco está bien, porque consideraba la memoria como un acto de repetición para almacenar. Todos los aprendizajes se organizan a través de la memoria. Y por tanto los dos paradigmas tenían una teoría errónea de la misma. Así no se puede fundar una teoría del aprendizaje. El lema de la Universidad de Padres que fundé es que «hay que conocer para comprender, y hay que comprender para tomar buenas decisiones y actuar». Y eso es lo que nos interesa. De manera que el hecho de desprestigiar los conocimientos significa desprestigiar de una misma tacada [golpe de billar] la comprensión y facilitar que las decisiones se tomen por el trending topic de turno, algo que nos sitúa en una situación de mucha vulnerabilidad.
[CARLOTA FOMINAYA] El paradigma nuevo también antepone la educación de la persona frente al conocimiento. ¿No es una exageración?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Es una contraposición ridícula. No hay que contraponer nada, para formar personas es indispensable formar el conocimiento. Pero sí es verdad que la educación tiene dos grandes columnas.
Una es la instrucción, que es un conjunto definido de procedimientos, de habilidades (ahora están de moda las destrezas, las competencias…), de conocimientos… Tienen que saber de matemáticas, razonar, pensar… pero todo se integra en un sujeto personal, o de una personalidad. La personalidad incluye más cosas: el estilo emocional, la manera de tomar decisiones, de soportar dificultades… ese es el carácter de la persona.
Por una parte, está una y por otra la otra, pero tiene que haber un proyecto integrador entre ambas. No podemos hacer una cosa holística, misteriosa. ¿A qué nos referimos cuando estamos hablando de personalidad o de carácter? De la peculiar forma que tiene cada sujeto de integrar muchas cosas que terminan siempre en el paso a la acción, de cómo actúa esa persona en la vida.
Ahora hemos recuperado a través de la psicología y la pedagogía americana una idea que era específicamente europea y que habíamos desdeñado un tiempo: el concepto de hábito. Adquirimos una cosa cuando adquirimos el hábito y repetimos con automatismo. Los hábitos se adquieren con aprendizaje, con entrenamiento. Desde Aristóteles se define a la personalidad como el conjunto de hábitos afectivos y morales que tenían las personas.
Las dos cosas tienen que estar dentro de un mismo modelo. Estamos ayudando a que los alumnos configuren su propia personalidad, pero mediante el fomento de hábitos emocionales, morales… que se van adquiriendo en la escuela y la familia o donde sea, y que tienen mucho que ver con el conocimiento y el modo de usar este. En definitiva, necesitamos una visión muy integrada del asunto.
En este momento lo que ocurre es que hemos «troceado» a los seres humanos y los hemos convertido en destrezas. Pero esas destrezas deberían articularse en la personalidad del sujeto concreto. No nos interesa que solo desarrolle una de las ocho inteligencias y nada más. Necesitamos que todo esto se integre en una persona.
[CARLOTA FOMINAYA] También necesitamos una educación «a lo largo de toda la vida», pero desconocemos quién va a impartirla.
[JOSÉ ANTONIO MARINA] No puede educar cualquiera. Vivimos en una sociedad muy complicada. Necesitamos más formación que la que teníamos antes, más amplia y profunda. La fobia a las matemáticas empieza hacia los 9 años. Nos lo tenemos que tomar en serio. Hay que saber qué funciona y qué no. Y respecto a la formación de los docentes, eso no se ha cuidado nunca. Hay maestros estupendos, pero muchos de ellos autodidactas.

La información completa, de esta entrevista la encuentra en: «DECIR A LOS NIÑOS QUE NO SE APRENDAN LAS COSAS DE MEMORIA ES UN GRAN ERROR».
[LAURA PERAITA] ¿Por qué se ha puesto de moda hablar de talento?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] La razón es económica. Durante muchos siglos, la riqueza de las naciones se ha relacionado con la población agrícola, la densidad demográfica, etc. Ahora estamos en la sociedad del conocimiento, lo que supone que la riqueza de las naciones está en su capacidad de producir talento para aprovechar el resto de recursos de un país y saber cómo adaptarlos y hacerlos más productivos.
El talento tiene que ver con la acción, con la toma de decisiones y la generación de proyectos y, para ello, intervienen muchos aspectos como pensar bien, tener buena información, pero también supone gestionar bien las emociones y tener desarrolladas las virtudes de la acción: la perseverancia, la valentía, la tenacidad, el saber soportar el fracaso… Todo ello integra el talento, un concepto mucho más amplio de lo que tradicionalmente se conocía como inteligencia, que es la capacidad de pensar y de razonar, pero no la capacidad de actuar.
[LAURA PERAITA] ¿Es innato?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Eso se creía. Pero, no es así. Mi nuevo libro está basado en la neurología, que es una ciencia optimista porque cada vez que hace un descubrimiento asegura que tenemos más posibilidades de las que se suponía que teníamos. Los niños nacen con su mecanismo de inteligencia, que es su cerebro, y lo desarrollan o no según aprenden a utilizarlo. Y ahora sabemos que el talento no se genera antes, sino después, de la educación. La educación genera el talento.
Esta premisa es muy importante porque significa que la función de la escuela es generar un talento que de otra manera no va a existir. Hay niños con altas capacidades que tienen muchas competencias y aprenden con mucha rapidez, pero ¿eso significa que van a desarrollar su talento? No. De hecho, un porcentaje muy alto de estos niños no desarrollan su talento, se pierden en el camino. Por eso tenemos que fijar ese objetivo en el mundo educativo.
[LAURA PERAITA] ¿No se está haciendo ya? ¿Cómo se genera talento desde las escuelas?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Se está empezando a hacer, pero con iniciativas que no se han vuelto sistemáticas. Es decir, hay algunos centros que lo hacen, ciertos profesores… Mi interés es que esto se integre en el sistema educativo.
[LAURA PERAITA] ¿De qué manera?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Se tiene que iniciar en cada momento de la educación de una manera distinta, pero lo esencial está en que es necesario educar en dos aspectos fundamentales. El primero de ellos es la memoria porque el talento se basa en ella. Eso de decir a los niños «no te lo aprendas de memoria que eso no sirve para nada» es un error. Todo lo aprendemos con la memoria. No hay otra forma.
Podría ser útil la publicación: JOSÉ ANTONIO MARINA: NO HAY GENIOS, EL TALENTO SE APRENDE.
[LAURA PERAITA] Pero esta postura ¿tendrá muchos detractores, precisamente ahora que se tiende más a que los alumnos sepan localizar la información para no aprenderla de memoria?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Efectivamente, hay docentes contrarios, pero por pura ignorancia. Vemos desde la memoria, leemos desde la memoria, comprendemos desde la memoria, inventamos desde la memoria… La memoria es la que nos facilita el aprendizaje, de manera que tenemos que enseñar a los niños a que configuren su memoria para tener buenas ocurrencias, pensamientos ágiles, buenos sentimientos que motiven y den capacidad de resolver problemas… Son hábitos que se adquieren con la memoria.
En segundo lugar, que ya empieza poquito a poco a hacerse desde la infancia, hay que enseñar a los niños a diseñar su propio cerebro. Este es el gran asunto.
[LAURA PERAITA] Y eso, ¿cómo se logra?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Mediante un entrenamiento intelectual que tiene que ver con cómo maneja el niño la información, la relaciona… Hay protocolos que deben estar integrados. Por ello, estamos haciendo programas para que las escuelas enseñen las cosas de otra manera, no hace falta que se cree una clase específica para entrenar el cerebro. El objetivo es organizar la memoria del niño para que pueda sentir que aprende y progresa. El gran anzuelo educativo es que el adolescente se dé cuenta de que es capaz de hacer una cosa y al ser una experiencia tan agradable querrá repetirla otra vez y no abandonará los estudios.
[LAURA PERAITA] ¿Cuál sería el papel de los padres en este asunto? ¿Qué pueden hacer por sus hijos?
[JOSÉ ANTONIO MARINA] Dependen de la edad del niño. Si tiene tres años es el momento de enseñarle a fijar su atención y dirigirla para seguir indicaciones porque va a ser una de las grandes destrezas. Como no se está haciendo porque no nos ha parecido necesario, los niños están sometidos a una riqueza de estímulos y, por ello, nos encontramos con un número creciente de niños con un déficit de atención muy alto. Este déficit es un obstáculo para el desarrollo del talento porque no pueden dirigir su atención a lo que quieren aprender. Necesitamos que los niños configuren dentro de su memoria un sentimiento de seguridad en sí mismos.
Los padres deben convencer al niño de que el mundo es acogedor porque atiende sus demandas; que es previsible, porque si no se va a asustar mucho, y deben establecer rutinas para dar tranquilidad al niño, y eso significa poner límites, que son los que le aportan seguridad. Si no tiene límites se encontrará muy perdido.
Cuando entra en la escuela se debe insistir en que el niño se sienta capaz de hacer las cosas y educar por proyectos tiene una gran eficacia en este sentido puesto que le ayuda a dar sentido a lo que está haciendo, y cuando se acerca a su objetivo, se motiva.
En el último curso de Primaria lo que hay que primar más es que sepa independizarse de su grupo, puestos que el poder del grupo en la adolescencia es muy poderoso.
Les sugerimos leer la entrevista completa en: JOSÉ ANTONIO MARINA: «DECIR QUE NO HAY QUE APRENDER COSAS DE MEMORIA ES UN DISPARATE NEUROLÓGICO»
“Favorecemos la mala educación cada vez que colaboramos al éxito de programas de televisión basura, cada vez que no protestamos ante conductas violentas, o no somos colaboradores exigentes en los esfuerzos educativos, o predicamos que el triunfo y el dinero son lo único que cuenta, o pasamos de nuestras responsabilidades de padres, o de ciudadanos. La conspiración educativa pretende proporcionar apoyo a los que quieren intervenir y no saben cómo hacerlo, eliminar la impotencia de quienes pretenden enfrentarse a solas con el problema, zarandear el miedo y la pereza. Proponemos la técnica del castor, que palito a palito consigue hacer una presa que cambia el curso del río” (17/02/2002).
REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF
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