CÓMO PODEMOS SER MÁS AFECTIVOS Y EFECTIVOS EN EL AULA

Aunque gestionar lo afectivo en nuestras aulas tal vez podría a veces parecer algo complejo, no tiene por qué ser así y merece mucho la pena tener en cuenta la dimensión afectiva porque su influencia en el aprendizaje es indudable. Hace muchos años Earl Stevick dijo que el éxito en el aprendizaje de una lengua extranjera depende sobre todo de lo que pasa dentro de y entre las personas en el aula.

Con “dentro de” se estaba refiriendo a los factores individuales -de personalidad, como confianza, autoestima, motivación, estilos de aprendizaje…- y con “entre”, a las relaciones que se establecen en el aula.
En otras palabras, el éxito en el aprendizaje depende de lo afectivo. Los factores afectivos son tan importantes para el aprendizaje de una lengua porque pueden facilitar u obstaculizar los procesos cognitivos necesarios para aprender. Sabemos que si el alumno se siente motivado e interesado y tiene confianza en sus capacidades, todo es más fácil. Por el contrario, si el estudiante siente miedo o ansiedad, nos enfrentaremos a muchos obstáculos (De la enseñanza afectiva al aprendizaje efectivo).
La Licenciada Reyes Ortega, formadora de profesores y profesora en el máster de ELE de la universidad Pablo de Olavide de Sevilla, publicó en el Blog CLIC.ES «7 Consejos para ser más Afectivo y Efectivo en el aula» y que nosotros compartimos con fines educativos – pastorales.

7 CONSEJOS PARA SER MÁS AFECTIVO Y EFECTIVO EN EL AULA
1. Relájate y sonríe.
Estar relajados es imprescindible para dar lo mejor de nosotros mismos. Nos ayuda a estar más atentos a nuestros alumnos, a escucharlos más y mejor, a dar mejores explicaciones, a transmitirles confianza y cercanía.
¿Te cuesta relajarte? ¿Por qué no pruebas las respiraciones abdominales? Además, cuando soltamos las tensiones sonreímos más;  la sonrisa es un lenguaje universal y nuestra mejor tarjeta de presentación. Incluso se dice que puede tener un efecto terapéutico.
2. Cuida los gestos, investiga su significado en otras culturas.
Si tenemos en cuenta que la comunicación no verbal (CNV) es la que más información transmite en una comunicación, debemos ser especialmente cuidadosos con este tema y dedicarle espacio en tus clases.
Nuestras expresiones y gestos constituyen un sistema de señales conocido y usado por los miembros del grupo pero que pueden ser opacos o contradictorios para los pertenecientes a otras comunidades. Los gestos tienen distintos significados según las diferentes culturas.
Por ejemplo,  el movimiento de la cabeza de arriba a abajo  no siempre se traduce por una afirmación, es más, en algunos lugares puede enviar el mensaje contrario. Es por esto por lo que el análisis y la  enseñanza de la CNV anticipa problemas en el aula y evita los malentendidos y los juicios erróneos fuera de ella.
3. Sé paciente con tus alumnos y con el tiempo que les lleva aprender.
Reconoce su derecho a aprender equivocándose. Es imposible aprender nada sin errar; nuestra experiencia vital así nos lo dice.  Es un derecho de cada alumno que debemos reconocer y hacer respetar.
Además, recuerda que todos tenemos un ritmo de aprendizaje diferente y que cada uno de nosotros aprendemos aspectos diferentes en cada ocasión.
4. Valora sus avances.
Anímalos destacando aspectos positivos. [Tweet “Aprender un nuevo idioma es un gran reto cognitivo y afectivo.”] Iniciar este viaje produce no pocas inseguridades, así las palabras de aliento y estímulo de los profesores  ayudan a los alumnos a reconocer y valorar sus propios logros, a motivarse y a conocer las distintas etapas del proceso de aprendizaje. Siempre, aunque a veces no lo parezca, estamos aprendiendo y avanzando.
5. Motívalos proponiéndoles temas y tareas de su interés y actividades útiles y significativas.
Muchos autores afirman que: “La falta de interés en el tema repercute negativamente en la comprensión” y por lo tanto en el aprendizaje. Si esta máxima es cierta, y creemos que lo es, tendremos que asegurarnos de que todos los temas que llevamos al aula responden a una necesidad o a un interés real de nuestros alumnos, así nos aseguramos contar con el corazón del aprendizaje: la motivación.

6. Respeta su estilo de aprendizaje.
Hay muchas formas diferentes de aprender y todas son válidas. Los estilos de aprendizaje son “las preferencias y tendencias altamente individualizadas de una persona que influyen en su aprendizaje”. Cada aprendiente usa unas herramientas distintas para aproximarse a la información y estas pueden no coincidir con las de sus compañeros o con las de su  profesor.
Algunos docentes suelen valorar excesivamente a los alumnos que coinciden con su propio estilo de aprendizaje y no comprender suficientemente a los alumnos que muestran uno contrario. Averigua qué tipo de alumno eres tú, qué tipo de alumnos tienes y a partir de ahí,  propongamos tareas respetuosas que integren todos los estilos en el aula.
7. Conoce a tus alumnos.
El éxito en el proceso de aprendizaje y enseñanza depende en gran medida de este consejo. Cada persona trae al aula un bagaje diferente: unos valores, unas creencias, unas inquietudes, unas expectativas, etc.  Conocer a nuestros estudiantes y favorecer que se conozcan entre sí nos ayudará a ayudarlos a aprender y a conseguir sus propias metas.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Formación en un CLIC en la siguiente dirección: clic.es
La entrada CÓMO PODEMOS SER MÁS AFECTIVOS Y EFECTIVOS EN EL AULA se publicó primero en WEB DEL MAESTRO CMF.

AUTOINSTRUCIONES PARA CALMARSE DESPUÉS DE UN ENFADO

A lo largo del día muchas situaciones generan enfado. Pero en realidad, enfadarse no es malo. Eso sí, siempre que este malestar no empiece a ser habitual. Porque si eso ocurre, debemos tener cuidado. Corremos cierto peligro. Más del que quizás conocemos.
Y es que aunque el enfado sea esporádico siempre es una fuente de riesgo. Genera emociones impredecibles y poderosas y a veces nos vuelveagresivos. Hace unos días el tenista David Nalbandian pateó un cartel publicitario al perder su servicio en la final de Queens. Un juez de línea resultó herido. Pidió disculpas y dijo: “No quería hacerlo. A veces te enfadas, no puedes controlar y pasan ese tipo de cosas”. Puede entenderse, pero el mal está hecho. “Cómo controlar el enfado antes de que él nos domine“.

El Blog Pictorina elaboró una rueda con algunos trucos para la autorregulación emocional, visualmente es más fácil que comprendan y memoricen éstos trucos y puedan echar mano de alguno o de todos en el momento que necesiten calmarse por sí solos. Del mismo modo compartimos la información del Portal Kids Health en donde también explican cómo controlar las rabietas en niños.
Compartimos las siguientes informaciones con fines educativos, esperamos que les sea de utilidad para la comunidad docente.
AUTOINSTRUCIONES PARA CALMARSE DESPUÉS DE UN ENFADO (Blog Pictorina)
He elaborado esta rueda con algunos trucos para la autorregulación emocional, visualmente es más fácil que comprendan y memoricen éstos trucos y puedan echar mano de alguno o de todos en el momento que necesiten calmarse por sí solos.
Haz click para ver el pase de diapositivas.
Calmar las rabietas (Kids Health)
Los padres esperan rabietas de los niños de 2 a 3 años de edad, pero los arranques de enojo no necesariamente se detienen después de la primera infancia. Los niños mayores a veces también tienen problemas para manejar el enojo y la frustración.
Algunos niños solo pierden la calma ocasionalmente. Pero a otros parece costarles más trabajo cuando las cosas no salen como ellos quieren. Los niños que, por naturaleza, tienden a tener reacciones fuertes necesitarán más ayuda de sus padres para controlar sus rabietas.
Controlar los arranques puede ser difícil para los niños, y ayudarlos a aprender a hacerlo es un trabajo difícil para los padres que los aman. Intente ser paciente y positivo, y tenga en cuenta que desarrollar estas habilidades toma tiempo y que prácticamente todos los niños pueden mejorar con la orientación adecuada.
El rol de un padre
Manejar a los niños puede ser un reto. Algunos días, mantener la paz y la calma al mismo tiempo parece imposible. Sin embargo, cuando está reaccionando a un empeoramiento ocasional del temperamento o a un patrón de arranques, controlar su propio enojo cuando las cosas se encienden hará más fácil enseñar a los niños a hacer lo mismo.
Para ayudar a controlar una rabieta, intente ser aliado de su hijo. Los dos están apoyando a su hijo para que triunfe sobre el temperamento que sigue ocasionando problemas.
Si bien su propia paciencia se puede desgastar debido a los arranques de enojo, la oposición, el desafío, las peleas y las contestaciones, es durante estos episodios que usted más necesita tener paciencia. Por supuesto, usted está enojado, pero lo que cuenta es cómo lo maneja.
Reaccionar a las crisis de su hijo con sus propios gritos y arranques, solamente les enseñará a hacer lo mismo (y de hecho, se asocia con un incremento de las conductas negativas de su hijo). Pero mantener la calma y manejar tranquilamente una situación frustrante le permite mostrar y enseñar formas adecuadas de manejar el enojo y la frustración.
Digamos que escucha a sus hijos pelear por un juguete en la otra habitación. Usted lo ha ignorado, esperando que puedan resolverlo entre ellos. Pero la discusión se transforma en gritos y pronto escucha portazos, el sonido de un golpe y llanto. Decide involucrarse antes de que alguien salga realmente lastimado.
Al momento en que usted llega a la escena de la pelea, puede que esté a punto de perder su propia paciencia. Después de todo, el sonido de los gritos es molesto y es posible que se sienta frustrado porque sus hijos no comparten o no están intentando llevarse bien. (¡Y usted sabe que, dentro de poco, el juguete por el que están peleando se perderá, se romperá o será ignorado!)
Entonces, ¿cuál es la mejor forma de reaccionar? Con su propio autocontrol intacto. Enseñar mediante el ejemplo es su herramienta más poderosa. Hable con calma, claridad y firmeza, no con enojo, culpa, críticas severas, amenazas ni palabras humillantes.
Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero recuerde que está intentando enseñar a sus hijos cómo manejar el enojo. Si grita o amenaza, modelará e inculcará precisamente los tipos de conducta que desea desalentar. Sus hijos verán que usted está tan enojado y es tan incapaz de controlar su propio temperamento, que no puede evitar gritar, y eso no les ayudará a aprender a no gritar.
Lo que puede hacer
Regular las emociones y controlar el comportamiento son habilidades que se desarrollan lentamente a lo largo del tiempo durante la niñez. Como cualquier otra destreza, sus hijos necesitan aprenderla y practicarla, con su ayuda.
Si normalmente su hijo no tiene rabietas, en las raras ocasiones en que esto suceda, es posible que todo lo que tenga que hacer es revisar las reglas claramente, pero con calma. “Sé que estás molesto, pero nada de gritos ni de insultos, por favor” podría ser todo lo que su hijo necesita para recuperar la compostura. Siga con claridad, calma y paciencia, dando una instrucción como “dime por qué estás enojado” o “por favor, discúlpate con tu hermano por decirle eso”. De esta forma, estará guiando a su hijo de vuelta a una conducta aceptable y alentando el autocontrol.
Además, dígale a su hijo lo que sucederá si no se calma; por ejemplo “si no te calmas, tendrás que irte a tu cuarto hasta que puedas dejar de gritar”.
En el caso de los niños cuyos arranques de rabietas son rutinarios, es posible que carezcan del autocontrol necesario para manejar la frustración y el enojo, y requieren más ayuda para ayudarlos a controlar esas emociones. Estos pasos pueden ayudar:

Ayude a los niños a explicarlo con palabras. Si su hijo está en medio de un arranque, averigüe cuál es el problema. Si es necesario, utilice un tiempo fuera para que su hijo se calme, o recuérdele con calma cuáles son las reglas de la casa y las expectativas: “No está permitido gritar ni arrojar cosas; por favor, detente inmediatamente y cálmate”. Recuérdele a su hijo que debe hablar sin lloriquear, hacer pucheros o gritar. Cuando su hijo se haya calmado, pregúntele qué le hizo enojar. Podría decir: “Usa tus propias palabras para decirme qué pasa y por qué estás enojado”. Esto ayuda a su hijo a convertir las emociones en palabras y a comprender qué se requiere para resolver el problema, si es necesario hacer algo. Sin embargo, no presione demasiado para que su hijo hable inmediatamente. Es posible que necesite tiempo para reflexionar antes de estar listo para hablar.
Escuche y responda. Una vez que su hijo explique sus emociones con palabras, depende de usted escucharlo y decirle que lo comprende. Si a su hijo le cuesta trabajo encontrar las palabras correctas, ofrezca algo de ayuda: “así que eso te hizo enojar”, “te debes haber sentido frustrado” o “eso debe haber herido tus sentimientos”. Ofrézcase a ayudar para encontrar una respuesta si hay algún problema que se pueda resolver, un conflicto que arreglar o una disculpa que se deba ofrecer. En muchos casos, sentirse escuchado y comprendido es todo lo que su hijo necesita para recuperar la compostura. No obstante, aunque reconozca los sentimientos de su hijo, deje claro que las emociones intensas no son una excusa para el comportamiento inaceptable. “Sé que estás enojado, pero no está bien golpear”. Luego dígale a su hijo otras cosas que puede intentar lugar de eso. Algunos niños en realidad solo necesitan ser “escuchados” primero.
Cree reglas básicas y adhiérase a ellas. Establezca y mantenga expectativas claras sobre lo que es y no es aceptable, sin utilizar amenazas, acusaciones ni palabras humillantes. Su hijo comprenderá el mensaje si hace afirmaciones claras y simples acerca de lo que no está permitido, y le explica lo que desea que haga. Podría decir: “No está permitido gritar en esta casa. Usa tus palabras para explicarme qué te está molestando”. Intente tener estas discusiones antes del arranque de enojo, de forma que los niños conozcan las expectativas con anticipación.

O intente esto:

En esta familia, no se golpea, no se empuja y no se agrede.
No se permiten los gritos.
No hay portazos en nuestra casa.
No hay insultos.
No hacemos eso en esta familia.
No puedes arrojar cosas ni romperlas a propósito.

Estrategias para afrontar el enojo para niños
Los niños que han aprendido que no está bien gritar, golpear y arrojar cosas cuando están molestos necesitan otras estrategias para calmarse cuando están enojados. Ofrezca algunas ideas para ayudarlos a aprender formas seguras de expresar su enojo o para encontrar otras actividades que puedan crear un mejor estado de ánimo.

Tomarse un descanso de la situación. Dígales a sus hijos que está bien alejarse de un conflicto para evitar un arranque de enojo. Al moverse a otra parte de la casa o al patio trasero, un niño puede obtener algo de espacio y trabajar en calmarse.
Encontrar una forma de liberar el enojo (de forma segura). Es posible que no haya paredes para golpearlas, pero puede sugerir algunas formas para que un niño se desahogue. Dar algunos saltos abriendo y cerrando las piernas (“jumping jacks“), bailar en su dormitorio, o salir y hacer ruedas de carro son todas buenas opciones. Otra alternativa es que su hijo elija escribir o hacer un dibujo acerca de lo que le molesta tanto.
Aprenda a cambiar de estado de ánimo. Esto es difícil para los niños… y para los adultos también. Explique que una parte de calmarse es cambiar de un estado de ánimo realmente enojado a un humor más controlado. En lugar de pensar en la persona o la situación que ocasionó el enojo, aliente a los niños a que piensen en hacer otra cosa que podría dar lugar a un mejor estado de ánimo, como dar un paseo alrededor de la cuadra, andar en bicicleta, jugar un juego, leer un libro favorito, cavar en el jardín o escuchar una canción favorita. Hagan algunas de estas cosas juntos para que ambos experimenten cómo hacer algo diferente puede cambiar la forma en que se siente una persona.

Cómo crear bases firmes
Afortunadamente, los episodios de verdadero enojo no suceden muy a menudo en la mayoría de los niños. Los que tienen problemas con el temperamento, a menudo tienen un estilo activo, con una voluntad fuerte y energía adicional que requiere descargarse.
Intente seguir estos pasos durante los momentos de calma; pueden evitar problemas antes de que comiencen, al ayudar a los niños a aprender y a practicar las destrezas necesarias para manejar el momento de la rabieta:

Asegúrese de que los niños duerman lo suficiente. El sueño es muy importante para su bienestar. La relación entre la falta de sueño y el comportamiento de un niño no es siempre obvia. Cuando los adultos están cansados, pueden estar malhumorados o tener poca energía, pero los niños se pueden tornar hiperactivos o irritables, o tener conductas extremas.
Las necesidades de sueño de la mayoría de los niños están dentro de un rango predecible de horas que depende de su edad, pero cada niño es un individuo único con necesidades de sueño específicas.
Ayúdelos a nombrar las emociones. Ayude a que los niños adquieran el hábito de decir lo que están sintiendo y por qué. Por ejemplo, “estoy enojado porque tengo que limpiar mi cuarto mientras mis amigos están jugando”. Usar palabras no impedirá que un niño haga una tarea, pero hablar sobre eso puede calmar la situación. Estarán teniendo una conversación en lugar de una discusión. Elogie a su hijo por hablar sobre eso en lugar de dar un portazo, por ejemplo.
Asegúrese de que los niños realicen muchas actividades físicas.Los juegos activos realmente pueden ayudar a los niños con un temperamento fuerte. Aliente los juegos y los deportes al aire libre que le gusten a su hijo. El karate, la lucha libre y las carreras pueden ser actividades especialmente buenas para los niños que están intentando controlar su temperamento. Sin embargo, cualquier actividad que acelere el corazón puede ayudarlos a consumir energía y a disminuir el estrés.
Aliente a los niños a tomar el control. Compare una rabieta con un cachorro que todavía no ha aprendido a comportarse y que está corriendo por todos lados metiéndose en problemas. Los cachorros no se portan mal a propósito, pero se deben entrenar para que puedan aprender a no comerse los zapatos, saltar sobre la gente o ciertos muebles, etc. El punto es que el temperamento de su hijo, como en el caso de un cachorro, se debe entrenar para aprender cuando está bien jugar, cómo utilizar toda esa energía adicional y cómo seguir reglas.
Reconozca los logros. Muchas veces estos no se reconocen, así que asegúrese de comentar lo bien que su hijo manejó una situación difícil cuando observe conductas positivas.
Intente ser flexible. Criar a un hijo puede ser una experiencia fatigosa, pero intente no ser demasiado rígido. Escuchar “no” constantemente puede ser desalentador para los niños. Por supuesto, a veces “no” es absolutamente la única respuesta: “no, no puedes andar en bicicleta sin tu casco!”. Pero en otras ocasiones, podría dejar a sus hijos ganar alguna vez. Por ejemplo, si su hijo quiere seguir jugando un juego de béisbol infantil durante un poco más de tiempo, tal vez podría permitirle otros 15 minutos.

Intente identificar las situaciones “de riesgo” y sea proactivo. Por ejemplo, si a su hijo le cuesta trabajo manejar las transiciones, adviértales con anticipación. De forma similar, si sus hijos tienen problemas para apagar la televisión cuando se los pide, sea claro acerca de cuánto tiempo pueden verla o jugar videojuegos, y dé un aviso 5 minutos antes. Asegúrese de cumplir con lo acordado.
Como cualquiera que haya estado realmente enojado sabe, seguir un consejo sensato puede ser difícil cuando las emociones son intensas. Otorgue a sus hijos la responsabilidad de controlarse, pero esté presente para recordarles cómo hacerlo.
La mayoría de los niños puede aprender a mejorar el manejo de su enojo y frustración. Sin embargo, si su hijo se involucra con frecuencia en peleas y discusiones con sus amigos, sus hermanos y adultos, es posible que requiera ayuda adicional. Hable con otros adultos que forman parte de la vida de su hijo: los maestros, consejeros escolares y entrenadores podrían ayudar, y el médico de su hijo puede recomendarle un consejero o psicólogo.
Revisado por: Lauren M. O’Donnell, PsyD
Este contenido ha sido publicado originalmente por Blog Pictorina y Kids Health
La entrada AUTOINSTRUCIONES PARA CALMARSE DESPUÉS DE UN ENFADO se publicó primero en WEB DEL MAESTRO CMF.

DIRECTORES ALTAMENTE TÓXICOS, CÓMO IDENTIFICARLOS Y QUÉ HACER AL RESPECTO

“Las personas no se van de los colegios, instituciones o empresas, se van de los directores, coordinadores o jefes”. Tal vez sea el axioma más repetido por los gurús de las organizaciones. Tanto, que es difícil saber a ciencia cierta a cuál de ellos corresponde originalmente su autoría (algunos se lo atribuyen a Tom Peters). Pero no por manida la frase deja de encerrar una gran verdad: los malos jefes ahuyentan el talento.

Paco Muro, presidente de Otto Walter International, cree que en las empresas españolas todavía queda mucho “troglodita directivo” que usa el “ordeno y mando” como principal herramienta de liderazgo. Luis Huete, profesor de IESE Business School, va aun más lejos y afirma que al menos el 5% de los jefes son, directamente, sociópatas. “Los jefes tóxicos hacen un enorme daño no solo al talento, sino a la fibra humana de sus equipos. Una persona que trabaja en un entorno laboral tóxico pierde al menos 10 años de vida”.
La consultora Otto Walter realizó en 2012 un estudio, titulado Los jefes tóxicos, en el que preguntó a miles de empleados de todos los sectores y categorías profesionales acerca de cuáles habían sido los comportamientos más irritantes que habían sufrido de sus superiores. El 49% de los encuestados denunció las “faltas de respeto” como la principal lacra procedente de los mandos. “Prepotencia”, escogida por un 37%, “incompetencia directiva” (29%), “falta de apoyo al equipo” (28%) o “ausencia de trato humano” (25%) completan este cuadro de los horrores. Unas nefastas credenciales, especialmente si se tiene en cuenta que quienes las acreditan “se supone que están de jefes porque un día destacaron como buenos profesionales”, comenta Paco Muro.
Varios defectos
Pero el manual del mal jefe incluye otros defectos. Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, destaca, entre ellos, “la indefinición a la hora de marcar objetivos, no escuchar a los demás, colgarse medallas, incumplir lo prometido, no reconocer un buen trabajo o cambiar mucho de opinión”. Aunque cuando realmente el mando traspasa la línea de no retorno con sus subordinados es cuando fallan lo que esta experta llama los “momentos de la verdad”. “No hay nada más decepcionante que un jefe que no defiende a su equipo. O que no sabe estar a la altura de las circunstancias en un momento delicado. Por ejemplo, si ha fallecido un familiar de un colaborador y aun así le exige que siga trabajando con normalidad o que se quede hasta tarde”, expone. Cuando se cruza esa frontera, muchas veces ya no hay vuelta atrás. “Al jefe se le pierde el respeto porque se deja de confiar en su capacidad (conocimiento, toma de decisiones, liderazgo…) o en su manera de ser (malas formas, despotismo, falta de ética…)”, señala Eva Collado, consultora estratégica de capital humano. Alcanzar ese punto, añade, es la crónica de una muerte anunciada. “Porque no se puede trabajar ni aceptar órdenes de alguien en quien no confías y a quien no respetas”.

No obstante, Collado opina que a veces la cuestión de los jefes se toma demasiado a pecho. “Olvidamos que nuestros jefes también tienen jefes que, a su vez, hacen lo mismo con ellos”, recuerda. De hecho, es frecuente que se establezca una conexión emocional con el superior directo que puede derivar en una especie de síndrome de Estocolmo. Como consecuencia, al que está por encima en el escalafón se le toleran toda clase de tropelías. “El perdón libera muchas energías positivas y es conveniente practicarlo”, aconseja Luis Huete. Pero todo tiene un límite. El profesor del IESE alerta sobre otro tipo de jefatura tóxica que abusa de la indulgencia de sus subordinados. “Una persona que hiere conscientemente y que actúa para buscando el perdón es un peligro. En esos casos, mejor poner tierra de por medio”.
Los años de penuria laboral han provocado que muchos trabajadores aguanten carros y carretas, que agachen la cabeza ante el pobre pero efectivo argumento de “si no te gusta, sabes dónde está la puerta”. Pero los expertos auguran que esta situación no tardará en cambiar. “Muchos están hoy dónde están porque necesitan el trabajo, pero cuando mejore la situación se marcharán o, lo que es peor, se quedarán dando lo justo”, vaticina Paco Muro.
Son los millennials los llamados a encabezar esa revolución. “Las nuevas generaciones son cada vez más exigentes. No tienen ni miedo al jefe ni pelos en la lengua”, sostiene Marta Blasco, profesora del Centro de Estudios Financieros (CEF). ¿Qué tipo de líder buscan estos jóvenes? “Un jefe que consensúa los objetivos a conseguir”, explica. Y, sobre todo, “que les motiva hacia la consecución de esas metas marcadas, sabe generar desafíos y apoya a su equipo siempre que lo necesita”.

EL MEJOR LÍDER
La historia de Dan Price, presidente de Gravity Payments, se convirtió en viral cuando en 2015 renunció a un sueldo de siete cifras para subir con ese dinero el salario medio de los 120 empleados de la empresa de Seattle, hasta los 70.000 dólares. En agradecimiento, la plantilla al completo le regaló tiempo después un Tesla Model S, el coche de sus sueños.
Para este atípico jefe liderar significa confiar en los trabajadores. “El principal obstáculo para el desarrollo de las personas es su falta de independencia. Cuando tu jefe te demuestra que confía en ti y te da libertad para actuar según tu criterio, te sientes más realizado en tu rol, aumenta tu autoestima y percibes que eres el dueño de tu propia carrera”, dice Price.
Según este joven ejecutivo, las compañías que están orientadas a un propósito y no sólo a los beneficios demandan nuevos estilos de dirección. “El líder ya no necesita tener todas las respuestas, sino hacer las preguntas adecuadas”.

Este contenido ha sido publicado originalmente por El País (España) en la siguiente dirección: elpais.com
6 señales clásicas de que tienes un jefe tóxico (y qué hacer al respecto)
Ser un buen jefe no es un requisito para crear compañías que rompen esquemas. Y para que dejen millones en el bolsillo de sus directores ejecutivos.
A veces parece que es todo lo contrario.
Tómese por caso Uber: abrió el camino de la industria de viajes compartidos, se extendió a 662 ciudades en todo el mundo e hizo multimillonario a su fundador, Travis Kalanick.
Pero mientras puertas afuera revolucionaba el transporte público, puertas adentro su administración se veía marcada por escándalos sobre acoso sexual, cultura machista y alta rotación de ejecutivos.
Es una de las más impresionantes historias de montaña rusa para un director ejecutivo de una empresa moderna, que terminó este mes de junio con la dimisión de Kalanick.
Desafortunadamente para la compañía de California de US$70.000 millones, su nombre se ha convertido en sinónimo de muchas de las características de la cultura laboral tóxica: de los fiascos de recursos humanos y la cultura arrogante de los “compadres” que perpetúa el sexismo, de ignorar los beneficios para los empleados y de la imprudente toma de decisiones en la industria tecnológica.
Pero estos problemas no son exclusivos de Uber. Las señales de alerta son quizá demasiado comunes en todas las industrias.

Estos son algunos de los signos clásicos que debes buscar, y lo que debes hacer si tu empresa se asemeja a cierta start-up con un nombre que suena alemán.
1. Un jefe que grita, intimida, o genera antagonismo
Esto es diferente al “amor severo” o la áspera personalidad de un gerente sin pelos en la lengua.
Un jefe intimidante -que manipula y humilla a su personal- socava la estabilidad y la confianza en el centro laboral.
Antes de pedir la cabeza de tu jefe, sin embargo, consulta con tus colegas para ver si se sienten de la misma manera; si el equipo está unificado, puede haber maneras de resolver el problema como grupo.
2. Una filosofía de “éxito a toda costa”
Si el estilo de gestión del jefe no tiene límites, como el de Kalanick, ten cuidado.
Mientras que un método de “talar y quemar” puede conducir a resultados meteóricos -como sucedió con Uber- puede conducir a una caída rápida, como la de Ícaro, también.
3. Tratamiento injusto de los trabajadores
Nada alimenta más un ambiente laboral tóxico que negar los derechos básicosde los empleados.
Uber enfrentó varios golpes legales tras acusaciones de que no daba a sus empleados el salario mínimo o vacaciones pagadas.
4. Tu jefe es un monstruo controlador
O peor, él o ella sacan a otros altos ejecutivos de su empresa, como fue el caso con Dov Charney, exdirector ejecutivo de American Apparel.
“Los empresarios que nunca renuncian a ningún control, o no traen a los gerentes profesionales, tienden a explotar en algún momento”, escribió Sydney Finkelstein.
La arrogancia nunca gana.
5. El gerente ausente
Si tu gerente apenas interactúa contigo -o incluso no está mucho tiempo en la oficina, para empezar- esto definitivamente será un obstáculo para su éxito.
El director ejecutivo de JC Penney, Ron Johnson, “apenas intentó conectarse con los empleados de base, que encontraron sus transmisiones de video regulares más autopromocionales que motivacionales, (como por ejemplo el 50º día de Ron Johnson en JC Penney) especialmente cuando eran grabadas en su oficina de Palo Alto”.
6. Mala prensa
Si tu empresa es tan conocida como para ser cubierta en las noticias durante sus momentos más difíciles, pregúntate: ¿cuánto estás dispuesto a atenerte a las malas decisiones que se están tomando?
¿Cuánto crees en la misión de la empresa? ¿Cuánto tiempo puedes justificar la mala gestión y la agitación constante? La respuesta, en muchos casos, probablemente será no por mucho tiempo.
Recuerda, la vida es demasiado corta para soportar un lugar de trabajo tóxico.
Si tu colegio, institución educativa o  empresa no es un lugar feliz para trabajar, puede ser hora de empezar a buscar uno que sí lo sea.
Este contenido ha sido publicado originalmente por BBC Mundo en la siguiente dirección: bbc.com
La entrada DIRECTORES ALTAMENTE TÓXICOS, CÓMO IDENTIFICARLOS Y QUÉ HACER AL RESPECTO se publicó primero en WEB DEL MAESTRO CMF.

ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR PROBLEMAS DE INDISCIPLINA EN EL AULA

“La relación entre disciplina y aprendizaje es crucial. Lo suficientemente claro es, que en un aula disciplinada es más fácil activar a los alumnos de la manera deseada por el profesor; por consiguiente, se podrá hacer un uso más racional del tiempo en la realización de las tareas, al no ser necesario su empleo en problemas organizativos. Por supuesto, la existencia de un aula disciplinada, no necesariamente implica que el aprendizaje esté teniendo lugar” (Geonel Rodríguez Pérez).
Sin embargo, la indisciplina en el aula (falta de disciplina, es decir, la ausencia por completo de un comportamiento considerado como normal y esperado dentro del contexto en el cual se produce (ABC), puede ser causada tanto de parte de los estudiantes como del docente.

Por parte de los estudiantes la más común se presenta con los problemas de hiperactividad, déficit de atención y aprendizajes, los cuales deben ser estudiados, en el aula de clase y así poder sacar un diagnóstico de lo que realmente necesita el niño dentro de su comportamiento; y por otra parte la indisciplina puede darse por la relación directa que existe entre profesor estudiante, y  las metodologías empleadas para comunicar un saber, en este sentido la indisciplina puede estar relacionada con las estrategias mal empleadas en el ámbito escolar, que no motivan ni despiertan interés ni curiosidad en los niños (cf https://zofra.wordpress.com/las-causas-de-la-indisciplina-en-el-aula/) .
Nos es necesario sumar información y mejorar la capacitación docente para enfrentar los no pocos casos de indisciplina en el aula que se presentan en la tarea docente. El Blog APOYO PRIMARIA, con muchos aportes bibliográficos, publica un artículo del Profesor Santos Rivera, en el que analiza las posibles causas de la indisciplina en el aula, tanto por parte de los estudiantes, como del docente, y expone 23 estrategias para afrontarla. Compartimos este artículo con fines únicamente educativos – pastorales, y que creemos será muy útil conocer y compartir con los padres de familia y colegas.
¿Conocemos a nuestros estudiantes y descubrimos las razones de su indisciplina? ¿Establecemos normas claras? ¿Transmitimos confianza y firmeza en nuestras exposiciones?
ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA INDISCIPLINA EN EL AULA
Es común que en el salón de clases surjan problemas de conducta cuyas causas debemos detenernos a analizar. Unas veces pueden ser debidas a los alumnos, pero otras ocasiones la causa de los problemas de conducta pueden ser por culpa del docente.
Anteriormente compartimos algunas orientaciones para aumentar la motivación en los alumnos, ahora compartimos una serie de estrategias para afrontar la disciplina en el aula. Primero analizaremos las causas más comunes para posteriormente establecer algunas estrategias para afrontarlas.

Las causas de los problemas de indisciplina debidas a los alumnos pueden ser:

Problemas de conducta producidos por estrategias para captar la atención.
Problemas de conducta como consecuencia directa de las emociones negativas que tienen relación con la enseñanza, el fracaso repetido en clase, como no entienden se aburren y pasan a molestar al profesor o a los compañeros.
El fracaso constante, lleva al alumno a tener una opinión negativa sobre sí mismo (autoconcepto negativo) dejando una sensación de inadaptabilidad e incompetencia y una tendencia a la derrota al enfrentarse a las mismas tareas.
Influencias sociales de alumnos que arrastran a una mala conducta a toda la clase o a gran parte de ella.
Alumnos, que con carácter experimental, retan al profesorado para comprobar dónde están los límites de sus advertencias y a la vez comprobar en qué medida las amenazas cumplidas les pueden causar algún daño.
Problemas relacionados con el desarrollo cognitivo del alumno que le impiden seguir la acción formativa del profesor, dando lugar en algunos casos a problemas de conducta.
Los problemas afectivos (los que están asociados a las emociones y la personalidad) pueden influir notablemente en la conducta de la clase.
Extraversión-Introversión. Los alumnos extrovertidos preferirán un entorno que ofrezca múltiples relaciones y actividades sociales, mientras que el introvertido se sentirá incómodo en una atmósfera de trabajo muy rica y activa, esta situación, dentro del aula, puede provocar problemas de conducta.
Inestabilidad emocional, los alumnos inestables plantean problemas típicos de inadaptación personal, son inquietos, suspicaces, reservados.
Estilo cognitivo. Hay estilos de aprendizaje incompatibles en el aula.
Alumnos con dificultades especiales.

Conductas específicas de los docentes que generan problemas de conducta en los alumnos:

El caso del docente, que tiene “un componente de su personalidad” que influye negativamente en los alumnos.
La organización de la clase, la disposición física, la forma de impartir la clase y la disposición de los horarios puede dar lugar a problemas de control.
Planificación de la clase. Puede producir problemas de control cuando el paso de una actividad a otra no se hace adecuadamente.

ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA DISCIPLINA EN EL AULA
Ya analizamos las posibles causas de los problemas de conducta, ahora veamos algunas estrategias para afrontar la disciplina en el aula:
Establece objetivos de interés, motivadores y realistas para los alumnos.

Logra conocer a los alumnos en clase y descubrir las razones que hay detrás de sus actos.
Prevé los probables problemas de control, decide las estrategias para su resolución y aplícalas con rapidez y de modo consecuente.
Mantén buena predisposición hacia el alumnado. El efecto “demonio” y la profecía autocumplida, si ya estamos impresionados positivamente por la conducta de alguien en un cierto contexto, nos sentiremos predispuestos de manera favorable hacia los esfuerzos que realice en otro.
Ayuda a los alumnos a desarrollar un autoconcepto positivo, orientado hacia el éxito. Para ello, en la medida de lo posible, procura encomendarles tareas acordes con su nivel de aptitudes. Un alumno con poca autoestima o que se considere un fracaso es mucho más probable que cause problemas de control.
Cambia de actividades dentro del aula para evitar que los alumnos caigan en el aburrimiento y la desmotivación.
Haz el entorno del aula lo más agradable, animado y estimulante posible.
Evita amenazas innecesarias o poco prácticas. Las amenazas desmesuradas que los alumnos saben que no se pondrán en práctica, sirven sólo para rebajar la opinión sobre el docente como alguien a quien no se debe tomar en serio.
Establece normas y procedimientos claros. No excederse en su número, ya que si son demasiadas es probable que se olviden de la mitad.
Procura ponerte en el lugar del alumno.
Autopresentación. El docente debe trasmitir a los alumnos:
Confianza en sí mismo: no hablar ni actuar de forma precipitada, mirar a la clase en general y a cada alumno/a en particular de forma tranquila.
Hay que evitar cualquier antagonismo injustificado o reacción exagerada ante la conducta de los alumnos.
Orientaciones e instrucciones precisas: las instrucciones deben ser breves, irán al grano y se expresarán en lenguaje sencillo.
Firmeza ante los problemas.
Conciencia de lo que está ocurriendo. Mantener el estado de alerta ante lo que sucede en el aula durante el trabajo o las explicaciones.
Disfruta enseñando. Esto ayuda a mantener un buen control de la clase y desempeña una parte importante del éxito de la enseñanza.
Puntualidad. Muchos de los problemas de control de la clase, surgen porque el profesor llega tarde o porque está entretenido en otras cosas.
Buena preparación de la clase.
Ponerse rápidamente a la tarea. Un vez que los alumnos están en el aula, hay que empezar la clase con rapidez y energía para centrar la atención en las explicaciones y en las tareas a realizar.
Insistir en la colaboración de toda la clase. Es fundamental conseguir una colaboración total antes de entrar en materia.
Utilizar la palabra con expresividad, con tono agradable y que no produzca cansancio o tensión.
Mantenerse alerta ante las incidencias de la clase. Moverse por el aula, mantener un buen contacto visual con los alumnos, darse cuenta de dónde van a surgir probablemente los problemas, concentrando ahí su atención.
Estrategias claras y bien comprendidas para enfrentarse a situaciones de crisis.
Distribución clara y equitativa de la atención del profesor.
Evitar comparaciones. Las comparaciones pueden generar hostilidad y resentimiento hacia los docentes por parte de las personas más desfavorecidas en esas comparaciones y también divisiones en el seno del aula.
Hacer un buen uso de la preguntas. El profesor que hace preguntas a alumnos concretos, está utilizando una estrategia muy valiosa para mantener atentos y activos a los alumnos.
Garantizar oportunidades adecuadas de actividades prácticas.
Organizar la clase de forma eficaz.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Apollo Primaria en la siguiente dirección: apoyo-primaria.blogspot.pe | Autor: Santos Rivera
La entrada ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR PROBLEMAS DE INDISCIPLINA EN EL AULA se publicó primero en WEB DEL MAESTRO CMF.

EL PEOR ENEMIGO DE LOS BUENOS MAESTROS ES LA BUROCRACIA

Una larga tradición en la enseñanza, que se remonta al periodo dictatorial, pero que sustantivamente en sus formas no ha cambiado con las administraciones democráticas, es que todo debe estar regulado, produciéndose lo que Habermas ha llamado una “juridificación” de ámbitos que pertenecen al ejercicio de la misma profesionalidad o al “mundo de la vida”. De este modo, la complejidad de problemas educativos, que requeriría el necesario juicio profesional, se reduce a aplicar lo que indica la Administración o sus supervisores en cada momento, por lo demás cambiante.
En las últimas décadas ha predominado un modo de gestionar el cambio curricular que –aunque la Administración hablaba de un currículo “abierto y flexible”– del protagonismo de los centros, de la autonomía y profesionalidad del profesor, etc., en la práctica, al final del proceso, podemos decir que se ha abocado a un modelo técnico-burocrático, que se quería cuestionar. Manteniendo, así, un discurso de la apertura y flexibilidad curricular, no se crearon contextos que permitieran hacerlo flexible y abierto en los centros y aulas. Por ello, la autonomía ha quedado como una retórica oficial, cuestionada constantemente por una tradición administrativista, incrementada en los últimos años, que sobrerregula las relaciones y prácticas docentes; lo que conduce a una desprofesionalización de la enseñanza y a una uniformidad de la vida en los centros escolares.
A continuación compartimos con fines educativos y pastorales la publicación del el portal informativo El Confidencial en donde fue publico el artículo escrito por Héctor Barnés y esperamos que sirva de reflexión a las autoridades de los diferentes ministerios de educación.
Esto es a lo que dedican de verdad su tiempo los profesores, aunque no quieran
Cada vez es más habitual que los docentes se quejen de la gran carga administrativa y burocrática que han de aguantar, lo que dificulta sus labores diarias e impide que se dediquen a la investigación.
Cualquier profesor sabrá rápidamente de lo que hablamos si nos referimos a la burocratización del trabajo del docente. Actas y actas sobre cualquiera de los aspectos de su trabajo, de las reuniones de ciclo a los encuentros con los padres, memorias de evaluación, autoevaluación, unidades didácticas, reuniones de orientación educativa, informes individualizados para cada alumno, programas de diversidad, más evaluaciones y otros papeleos ocasionados por la falta de personal administrativo que obligan al profesor a pasar gran parte de su tiempo –hasta el 25% en algunos casos como sugiere un artículo de La Nueva España– rellenando papeles. Se trata de una labor que empieza justificándose por la obligada rendición de cuentas del trabajador y que termina imposibilitando que este dedique su tiempo a asuntos más productivos como la investigación y la preparación de las clases.
“En España existe una tendencia a crear sistemas de control que han demostrado servir para poco y que han generado un incremento notorio del trabajo burocrático de los profesores”, se lamentaba en la revista ANPE Javier Carrascal, secretario estatal de organización de dicho sindicato de enseñanza. “El incremento de las tareas burocráticas y administrativas para los equipos directivos y los docentes no ha supuesto una mejora de la calidad de la enseñanza ni de los resultados de nuestro sistema educativo”, concluía. Es una queja común, y de ella también se hacía eco la profesora Luisa Juanatey en Qué pasó con la enseñanza. Elogio del profesor (Pasos Perdidos).

Los académicos se pasan cada vez menos tiempo pensando, leyendo y escribiendo y más tiempo rellenando formularios.

La situación es aún peor si nos fijamos en el ámbito universitario, en el que, en pos de apuntalar una supuesta meritocracia, el control de los profesores se ha traducido en una desmedida cantidad de trabajo burocrático forzado por la supervisión de organizaciones como ANECA. “Existe una creciente desconfianza en el personal docente investigador, y de hecho también en el administrativo y de servicios, que conlleva un control permanente de todos ellos, la continua realización de informes y actas, y la obligatoriedad de seguir unos procedimientos largos, costosos y en la mayoría de casos inútiles”, explicaba en una columna publicada en El País Ricardo Chiva Gómez, catedrático de Organización de Empresas en la Universitat Jaume I. “No se trata solamente de dar clase, sino de investigar, solicitar fondos, ir a congresos, escribir, evaluar, publicar…”, señalaba Carlos Jesús Fernández Rodríguez, profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, a El Confidencial. Pero este no parece ser un problema exclusivamente español.
Líbranos del papeleo, amén
Basta con echar un vistazo al artículo que Elaine Glaser publica en Times Higher Education para darse cuenta de que el virus del papeleo se extiende rápidamente por el sistema educativo mundial perjudicando la labor investigadora del profesor universitario, una de las patas más importantes de su labor que corre el peligro de ser residual. “Los académicos se pasan cada vez menos tiempo pensando, leyendo y escribiendo y más tiempo rellenando formularios”, explica la autora. Las instituciones educativas aspiran a laeficiencia y una mayor productividad, y para eso utilizan esta clase de estrategias que, paradójicamente, lo único que hacen es perjudicar la eficiencia y productividad de los profesores.
Para entender mejor la obsesión del sistema educativo por la burocracia, la autora trae a colación un libro de David Graeber aún inédito en España, y que aborda el problema del papeleo en el siglo XXI. Se trata de La utopía de las reglas: sobre la tecnología, la estupidez y las alegrías secretas de la burocracia (Melville House), en el que recuerda que la distinción entre burocracia pública y mercado privado es un tanto ficticia. La principal pregunta que se hace el autor es “cómo en esta avanzada economía occidental, saturada de la retórica de la austeridad, y supuestamente habiendo recogido los frutos de la tecnología moderna, las labores administrativas han proliferado de esa manera”.
Una de las explicaciones aducidas por el autor es que esta cantidad de papeleo puede servir como una herramienta de control social, tal y como funcionó en la vieja Unión Soviética: “Es una manera de asegurarse de que estamos demasiado monitorizados, cansados y ocupados como para hacer preguntas o sublevarnos”. No sólo eso, sino que daña paulatinamente la motivación del trabador, que pasa gran parte de su jornada dedicado a tareas “que secretamente cree que no tienen sentido”.
El futuro está en los bolis y los folios
En el caso concreto de la universidad, Graeber cree que la evolución de la jerarquía que se ha producido en las últimas décadas ha provocado este aumento de la burocracia. La horizontalidad de los departamentos del pasado, si bien favorecía la creación de oligarquías, ha sido sustituida por una verticalidad que propicia la continua rendición de cuentas en forma de actas y declaraciones de los méritos propios, señala el autor de Somos el 99% (Capitán Swing). Graeber se lamenta de que la idea de que los centros educativos sean centros de aprendizaje e investigación parezca casi “moralmente sospechosa”, al mismo tiempo que se desprecia todo conocimiento que no tenga aplicaciones inmediatas.
Graeber llama ‘optimismo cruel’ a esa creencia en que cada papel será el último, que un pequeño esfuerzo será recompensado, que todo irá mejor
La pasividad es uno de los rasgos que define la formación de los académicos, señala el autor.  Al fin y al cabo, aunque el papeleo no le guste a nadie, también cumple funciones psicológicamente útiles. Después de que Glaser preguntase a unos cuantos de sus compañeros qué pensaban sobre el auge de la burocracia, se encontró respuestas que sugerían que esta tenía un carácter relativamente adictivo. Se trata de una manera sencilla y cómoda de obviar otras responsabilidades que exigen un mayor esfuerzo mental y creativo. Es como un juego de reglas perfectas, que supuestamente ofrece transparencia, consistencia e igualdad a cambio de un pequeño esfuerzo. Graeber denomina “optimismo cruel” a esa creencia en que cada papel será el último, que un pequeño esfuerzo será recompensado, que todo irá mejor.
La realidad es que, de entre todos los trabajos del mundo, e incluso entre aquellos relacionados con el conocimiento, el del profesor de uno de los más difícilmente cuantificables. Entre otras cosas, porque en una investigación el esfuerzo y su recompensa no son constantes, sino que dependen de muchos factores. Algo semejante ocurre con la docencia, que sólo puede mejorarse a través de la experiencia, el esfuerzo y la formación, no a través de la cumplimentación de toneladas de formularios.
Este contenido ha sido publicado originalmente por El Confidencial en la siguiente dirección: elconfidencial.com
La entrada EL PEOR ENEMIGO DE LOS BUENOS MAESTROS ES LA BUROCRACIA se publicó primero en WEB DEL MAESTRO CMF.

DORMIR BIEN, GARANTIZA LA SALUD Y ESTABILIDAD EMOCIONAL DEL DOCENTE

La salud mental de los docentes ha cobrado gran importancia en las investigaciones de los últimos años. Estudios recientes señalan a la actividad docente como una profesión estresante (Aldrete 2003).

La presencia de enfermedades de tipo psicológico tales como estrés depresión y ansiedad, violencia en el trabajo e intimidación como las causantes del 18% de los problemas de salud asociados con el trabajo una cuarta parte de los cuales implica dos semanas o más de ausencia laboral asimismo se señala que la presencia de estas patologías en sectores tales como la educación, los servicios sociales y de salud es dos veces superior que en otras profesiones (Velásquez 2003).
El insomnio y los trastornos del sueño son considerados como dos de los problemas más comunes, tanto en población general como trabajadora; algunos reportes estiman que la prevalencia del insomnio oscila entre un 9 y un 12% en la población general adulta (Ancoli-Israel y Poth 1999), mientras que en población trabajadora las cifras son considerablemente superiores, entre un 10 y un 40% (Linton y Bryngelsson 2000; Moreno et al. 2008). En estudio reciente sobre una población trabajadora de Costa Pica (Pando, 2010) se reportó a un 59% de la población estudiada presentando al menos un síntoma de trastornos del sueño de forma genérica y el 5.0% registraron positivo en el total de los 6 reactivos explorados. Este mismo estudio consideró como presencia de trastorno de sueño a aquellos sujetos que presentaran 2 o más signos o síntomas y el 41% de los sujetos calificaron con trastorno.

Frecuentemente los trabajos científicos relacionan las condiciones de trabajo con el empeoramiento en la calidad del sueño, medida ésta tanto objetiva (polisomnografía) como subjetivamente (cuestionarios de autoaplicación). Entre las características más destacables del sueño en población trabajadora están los estudios que señalan a la rotación de turnos o al estrés laboral como factores que favorecen alteraciones en la fase circadiana de sueño y dificultades en el mantenimiento ininterrumpido del sueño (disminución del sueño profundo, aumento del tiempo total en la cama, aumento del número y de la duración de los despertares, disminución del sueño eficiente).
Diversos estudios han mostrado cómo los estresores laborales pueden incidir significativamente en la aparición de las alteraciones de sueño (Jansson y Linton 2006; Linton 2004), y existen investigaciones que muestran las implicaciones económicas, por las elevadas pérdidas que generan los trastornos del sueño (Stoller 1994).
En el origen de trastornos psicológicos tales como la sintomatología de los trastornos de sueño podemos encontrar a los Factores Psicosociales en el trabajo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los ha definido como las interacciones entre el contenido, la organización y la gestión del trabajo y las condiciones ambientales por un lado, y las funciones y necesidades de los trabajadores por otro. Estas interacciones podrían ejercer una influencia nociva en la salud de los trabajadores a través de sus percepciones y experiencias (Velásquez 2003).
En estudios realizados recientemente con docentes se ha encontrado la presencia de diversas alteraciones psicosociales como estrés y burnout en niveles considerables (Aldrete, 2001, 2003; Pando 2006), pero poco se ha explorado sobre los trastornos de sueño y nada en una población como los docentes de “Educación Especial”, que se exponen a condiciones especiales de trabajo, dado que además de los factores psicosociales negativos que enfrenta la docencia regular, ellos deben trabajar con niños y padres de familia que presentan necesidades educativas especiales.
Si le interesa leer el estudio completo sobre “Factores psicosociales laborales y trastornos de sueño en docentes”, puede descargarlo en la parte interior del artículo. Del mismo modo también compartiremos para que descargue una “Guía del sueño”, que le podrá ayudar y a regular la cantidad de sueño que necesita para poder trabajar de forma eficaz en su trabajo.
A continuación compartimos con fines educativos y pastorales la publicación del Blog Ideas que Ayudan en donde muestran técnicas que podríamos emplear a la hora de ir a dormir y así poder descansar las horas necesarias de acuerdo a nuestra carga labora y edad. Esperamos que el siguiente material sea de utilidad para la comunidad de docentes y para las personas de distintas áreas y trabajos.
Técnica de respiración para quedarte dormido en un minuto
¿Problemas de insomnio? Puede que estés tan llena o lleno de preocupaciones que los pensamientos no te dejan relajarte y tener una noche de placentero sueño y aunque ya has intentado miles de métodos para dormir nada funciona. Pues toma nota porque esta técnica para quedarte dormido te va a funcionar.
Sabiduría que ayuda: Los expertos aseguran que es más saludable dormir entre 8 a 9 horas por noche de descanso y de preferencia, dormir dos o tres horas antes de la media noche.
Técnica de respiración para quedarte dormido en un minuto
Se trata de un método llamado “4-7-8”, el nombre te parecerá extraño, pero son ejercicios demasiado sencillos.
Paso 1: Lo primero que debes hacer es acomodarte en tu cama, arroparte y apagar la luz, inhala tranquilamente por la nariz durante 4 segundos.
Paso 2: Después de los 4 segundos, inmediatamente comienza a contar 7 segundos sosteniendo la respiración.
Paso 3: Acto seguido comienza a exhalar por la boca de tal manera que sueltes el aire durante 8 segundos.
Todo el procedimiento debe hacerse de forma relajada, vuelve a repetir y verás que no te darás cuenta cuando estés dormido.
¿Cuántas horas necesito dormir?

Cómo funciona esta técnica de respiración
Al realizar esta estrategia se reduce tu ritmo cardiaco y tu cuerpo y mente se tranquilizan, así es más fácil quedar dormido. Si lo haces con calma no te darás cuenta del resultado sino hasta el día siguiente.
Los expertos aseguran que cuando te acuestas preocupado y con estrés hay más adrenalina en tu sangre, respiras más rápido y en menor cantidad. O sea, tu respiración no es la adecuada. si concentras tu atención a la respiración te será más fácil olvidarte de las preocupaciones.
Andrew Bail, doctor en Ciencias de la Salud en la Universidad de Harvard, asegura que el método es saludable y confiable. Si te despiertas durante la noche vuelve a utilizar el método.
Por cierto, la técnica de respiración también es útil para calmar tus nervios durante el día.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Ideas que Ayudan en la siguiente dirección: ideasqueayudan.com
Notas relacionadas con la salud del docente:

Cuidar la garganta, garantizar la salud y la voz de los docentes, dando click aquí.
La salud laboral de los docentes y el mindfullness, dando click acá.
Desarrollo de emociones positivas en la niñez, dando click de este lado.

MATERIAL DE DESCARGA:
¡Comparte y así más docentes utilizarán estos recursos gratis! Muchas gracias.
DESCARGA: GUÍA DEL SUEÑO
La entrada DORMIR BIEN, GARANTIZA LA SALUD Y ESTABILIDAD EMOCIONAL DEL DOCENTE se publicó primero en WEB DEL MAESTRO CMF.