Concepto y enfoques de la evaluación formativa y su presencia en el CNEB

Es importante la explicación del desarrollo del concepto de evaluación formativa en función de las ideas de autores clave para comprender de qué manera se ha desarrollado el concepto de EF a lo largo del tiempo. En este resumen propuesto por Brookhart (2009) y retomado por Martínez Rizo, se aprecia de qué manera el concepto ha ido expandiéndose en el tiempo, retomando lo anterior y agregando o colocando distintos énfasis.

Scriven, en 1967, señala que la EF es la que se desarrolla durante el proceso de enseñanza- aprendizaje y ofrece información sobre ello. El autor distingue entre evaluación formativa (durante el proceso) y la evaluación terminal, que se realiza al final del proceso con fines de calificación o certificación. Es probable que los docentes estén más familiarizados con esta versión original del concepto de EF (con más o menos ampliaciones).
Este primer concepto es desarrollado luego en el trabajo de Bloom, Hastings y Madaus (1971). Ellos señalan que la evaluación que se efectúa durante el proceso ofrece información rica que el docente puede utilizar para tomar decisiones instruccionales. Básicamente, la idea que está detrás de esta concepción de Bloom y sus colegas es que la evaluación retroalimenta la enseñanza.
Los desarrollos posteriores de la EF modifican el concepto desde este énfasis en la enseñanza hacia un enfoque en el estudiante y el aprendizaje. En esta línea, un autor clave es Sadler (1989), quien señala al estudiante como actor de la evaluación y la retroalimentación. Afirma que los estudiantes pueden utilizar la información que provee la evaluación para mejorar su propio desempeño. Como se puede apreciar, se amplía el concepto de retroalimentación (le sirve no solo al docente, sino también al estudiante).

En última instancia, un conjunto de autores orientados en lo que actualmente se denomina “evaluación para el aprendizaje” señala que la EF no es una sanción del aprendizaje, sino, por el contrario, es una información que puede motivar a los estudiantes. El hecho de evaluar constituye una motivación para que los estudiantes sigan aprendiendo. Por lo tanto, cómo se realiza la evaluación y cómo se usa la información que provee es clave para trabajar la motivación de los estudiantes, que, como se sabe, es fundamental en este mismo aprendizaje. Un estudiante que no está motivado por aprender difícilmente lo hace.
En este desplazamiento, descrito por Brookhart (2007), ocurre que cambia la teoría del aprendizaje que subyace en estos distintos autores. Partimos de perspectivas de EF en un contexto más conductista del aprendizaje a una EF orientada en una posición constructivista de aprendizaje.
En el primer caso, el alumno es receptor del saber que le comunica el maestro. En el otro, los estudiantes resignifican y construyen el conocimiento a partir de una relación dialógica con el maestro.
Resulta muy importante saber y comprender las distintas teorías de aprendizaje y los conceptos de EF basados en ellas, pues, de lo contrario, se pueden generar confusiones.
Una definición de evaluación formativa
Para redondear las ideas mencionadas, se tomará la definición de EF propuesta por Black y William, dos de los exponentes del enfoque de evaluación para el aprendizaje, tomados muy en cuenta en la valoración que se está haciendo de la EF hoy en día:
La evaluación es formativa en la medida en que las evidencias acerca del desempeño de los estudiantes es buscada, interpretada y usada por los profesores, los estudiantes o sus pares, para tomar decisiones acerca de los próximos pasos a seguir en la enseñanza y el aprendizaje. Decisiones que  probablemente son mejores o mejor fundadas que las que hubiesen sido tomadas en ausencia de estas evidencias intencionalmente buscadas.
(Black, P. y Wiliam, D. [2009]. Developing a theory of formative assessment. Educational assessment Evaluation and Accountability, 21[1]: 5-31).

Explicación de los elementos de esta definición de evaluación formativa
Ampliemos algunos elementos de esta definición:
Se buscan evidencias intencionalmente. La evaluación no significa un conjunto de preguntas dadas, cerradas, que indagan si el estudiante sabe o no; más bien es un mecanismo que debe permitirnos conocer cuánto y de qué manera el estudiante va logrando lo que se espera de él. En ese sentido, el docente debe generar situaciones que permitan recabar información relevante, y que el estudiante muestre lo mejor de sí. Debe formular preguntas orientadas a que el estudiante muestre lo que ha logrado. No se trata de “sorprenderlo” con la evaluación, de “hacerlo caer” con lo que no sabe; tampoco es pertinente considerarla como un mecanismo de sanción. Todo lo contrario, la evaluación debe servir casi como un instrumento investigativo.
La evaluación debe traducirse en instrumentos que permitan saber qué están comprendiendo los estudiantes o con qué profundidad pueden hacer tal o cual cosa. En ese sentido, es que las evidencias son buscadas con intención.
Interpretar la información. Una vez que se busca la información, debe ser interpretada. La información no habla por sí sola, por lo tanto, es importante identificar bien los criterios con los cuales vamos a observar e interpretar esta información.
La información es utilizada para la toma de decisiones por parte de varios actores (los docentes, los estudiantes, los estudiantes entre sí). Esta información se utiliza para tomar decisiones sobre los procesos de enseñanza. También se traduce en información para el estudiante sobre su aprendizaje y cómo entender estos procesos. Estas decisiones no serán concluyentes, pero son probablemente mejores o más fundadas que aquellas que se toman sin información. Si el docente no sabe qué está pasando con sus estudiantes puede igualmente seguir adelante; puede planificar la próxima unidad según la secuencia curricular establecida, pero va a ser obviamente mucho mejor su pedagogía y las actividades que les proponga a sus estudiantes si se basa en evidencias acerca de su aprendizaje.
Relación entre evaluación formativa y sumativa
Finalmente, resulta importante señalar la relación entre evaluación formativa y evaluación sumativa. Durante mucho tiempo estas se han entendido como dos tipos de evaluaciones casi en oposición: la que es de proceso y la que es terminal, aquella que es para ayudar y aquella que es para sancionar.
La propuesta del CNEB, y que es señalada por varios autores en la actualidad, es que ambas se pueden entender como parte de un sistema, no en oposición, sino como evaluaciones que se realizan en distintos momentos, pero que ambas tendrán un mismo propósito formativo.  Es decir, lo que ocurre al término del proceso de una unidad o un año escolar se convierte en una información rica e importante para las decisiones que se van a tomar después de ello, en la siguiente unidad o año escolar. Considerando que el proceso escolar tiene muchos años de desarrollo (un estudiante pasa 12 años en el sistema escolar), en realidad, lo que se percibe como un término es solo una transición de un momento a otro. Por lo tanto, la información provista por la evaluación sumativa se puede utilizar en el siguiente momento.
Desde esta perspectiva y desde la propuesta del CNEB, por evaluación formativa se entiende el conjunto de las instancias evaluativas, sin hacer una polaridad entre evaluación sumativa y formativa.
IDEAS CLAVE SESIÓN 1: SOBRE DESARROLLO DEL CONCEPTO DE
EVALUACIÓN FORMATIVA (EV)
El concepto de EV es un concepto en expansión.
Se habla de evaluación formativa desde distintas teorías del aprendizaje; es relevante prestar atención a este hecho porque:

Se “escucha” el término “evaluación formativa” desde distintos puntos de vista desde las diferentes teorías.
Cambia qué se evalúa, cómo se evalúa y el uso de la información que provee la evaluación.
Ignorar estas distinciones puede mantener o generar confusiones en la comunicación, lo que es especialmente delicado en el contexto de reforma educativa en la que está inmerso el Perú.

Los actuales enfoques de evaluación formativa se basan en el constructivismo:

Una idea constructivista clave es que el aprendizaje se infiere a partir de evidencias (acciones, expresiones, desempeño del estudiante).
Evaluar es una actividad de interpretación más que de medición.
El giro teórico al constructivismo es acompañado por un giro curricular: el aprendizaje que es valioso es el que se transfiere desde la escuela al mundo real y favorece la actuación deliberativa de los sujetos en múltiples ámbitos de la vida.
No se trata, entonces, de evaluar quién sabe o no respecto de un saber verdadero (correcto), sino de evaluar el desarrollo de las capacidades, de actuaciones emocionales, relacionales, cognitivas y motrices de los sujetos.
Estas capacidades las desarrollan los estudiantes en distintos ritmos. Por ende, interesa evaluar dónde está cada estudiante en su proceso de desarrollo para apoyarlo a seguir aprendiendo.

La noción que utilizaremos sobre EF destaca tres ideas:

Búsqueda de evidencias de manera intencionada.
Interpretación de la evidencia con criterios claros.
Toma de decisiones informada para planificar próximos pasos.

La evaluación formativa y sumativa no se oponen, forman parte de un sistema, ambas pueden tener un propósito formativo.
Enfoques de Evaluación Formativa
Luego de haber abordado el concepto de EF, revisaremos los diferentes enfoques y los énfasis que se establecen respecto de la EF. Se presentan, de manera general, los cinco enfoques que se van a caracterizar:

Ideas Clave: Sobre Enfoques de Evaluacion Formativa

 Los enfoques de EF son diversos. Cada uno privilegia algunas ideas. Sin embargo, son ideas que se pueden sumar.
 Es importante conocer y profundizar en los elementos de los distintos enfoques porque todos ellos están presentes en el CNEB y, especialmente, en las orientaciones del CNEB sobre evaluación.

Cuestionario

¿Por qué se señala que el concepto de EF es un concepto en expansión?
¿Qué ocurre en este desplazamiento o expansión del concepto de EF respecto de las teorías de aprendizaje subyacentes?
¿Por qué es relevante prestar atención de las distintas teorías del aprendizaje presentes en las definiciones de EF?
¿Por qué la Evaluación formativa y Evaluación Sumativa no se oponen necesariamente?
¿Cuáles de las siguientes ideas de los diferentes enfoques de EF se pueden encontrar en el CNEB?

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Consejos
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PEDAGOGÍAEnfoques transversales y metodología para desarrollar competenciasWeb del Maestro CMF17 marzo, 2020

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Orientaciones para la Evaluación Formativa de las competencias en el aula

En las tendencias pedagógicas contemporáneas, la idea de evaluación ha evolucionado significativamente. Ha pasado de comprenderse como una práctica centrada en la enseñanza, que calificaba lo correcto y lo incorrecto, y que se situaba únicamente al final del proceso, a ser entendida como una práctica centrada en el aprendizaje del estudiante, que lo retroalimenta oportunamente con respecto a sus progresos durante todo el proceso de enseñanza y aprendizaje.

La evaluación, entonces, diagnóstica, retroalimenta y posibilita acciones para el progreso del aprendizaje de los estudiantes.

¿Qué enfoques sustentan la evaluación de los aprendizajes?
En el Currículo Nacional de la Educación Básica se plantea para la evaluación de los aprendizajes el enfoque formativo. Desde este enfoque, la evaluación es un proceso sistemático en el que se recoge y valora información relevante acerca del nivel de desarrollo de las competencias en cada estudiante, con el fin de contribuir oportunamente a mejorar su aprendizaje.
Una evaluación formativa enfocada en competencias busca, en diversos tramos del proceso:

Valorar el desempeño de los estudiantes al resolver situaciones o problemas que signifiquen retos genuinos para ellos y que les permitan poner en juego, integrar y combinar diversas capacidades.
Identificar el nivel actual en el que se encuentran los estudiantes respecto de las competencias con el fin de ayudarlos a avanzar hacia niveles más altos.
Crear oportunidades continuas para que el estudiante demuestre hasta dónde es capaz de combinar de manera pertinente las diversas capacidades que integran una competencia, antes que verificar la adquisición aislada de contenidos o habilidades o distinguir entre los que aprueban y no aprueban.

¿Qué se evalúa?
Desde un enfoque formativo, se evalúan las competencias, es decir, los niveles cada vez más complejos de uso pertinente y combinado de las capacidades; tomando como referente, los estándares de aprendizaje. Porque describen el desarrollo de una competencia y definen qué se espera logren todos los estudiantes al finalizar un ciclo en la Educación Básica. En ese sentido, los estándares de aprendizaje constituyen criterios precisos y comunes para comunicar no solo si se ha alcanzado el estándar, sino para señalar cuán lejos o cerca está cada estudiante de alcanzarlo.
Tal vez le interese leer el siguiente artículo: ¿Qué es la Evaluación Formativa y cómo ocurre?
¿Para qué se evalúa?
Los principales propósitos de la evaluación formativa son:
A nivel de estudiante

Lograr que los estudiantes sean más autónomos en su aprendizaje al tomar conciencia de sus dificultades, necesidades y fortalezas.
Aumentar la confianza de los estudiantes para asumir desafíos, errores, comunicar lo que hacen, lo que saben y lo que no.

A nivel de docente

Atender a la diversidad de necesidades de aprendizaje de los estudiantes brindando oportunidades diferenciadas en función de los niveles alcanzados por cada uno, a fin de acortar brechas y evitar el rezago, la deserción o la exclusión.
Retroalimentar permanentemente la enseñanza en función de las diferentes necesidades de los estudiantes. Esto supone modificar las prácticas de enseñanza para hacerlas más efectivas y eficientes, usar una amplia variedad de métodos y formas de enseñar con miras al desarrollo y logro de las competencias.

Condiciones para evaluar el desarrollo de la competencia en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
1. Comprender la competencia por evaluar

Consiste en asegurar una comprensión cabal de la competencia: su definición, significado, las capacidades que la componen, su progresión a lo largo de la Educación Básica y sus implicancias pedagógicas para la enseñanza.

2. Analizar el estándar de aprendizaje del ciclo

Consiste en leer el nivel del estándar esperado y compararlo con la descripción del nivel anterior y posterior. De esta comparación podemos identificar con más claridad las diferencias en la exigencia de cada nivel. Esta información permitirá comprender en qué nivel se puede encontrar cada estudiante con respecto de las competencias y tenerlo como referente al momento de evaluarlo.

3. Seleccionar o diseñar situaciones significativas

Consiste en elegir o plantear situaciones significativas que sean retadoras para los estudiantes. Estas situaciones pueden consistir, por ejemplo, en describir un fenómeno, generar conocimiento explicativo de un fenómeno, discutir o retar a mejorar algo existente, recrear escenarios futuros, crear un nuevo objeto, comprender o resolver una contradicción u oposición entre dos o más conclusiones, teorías, enfoques, perspectivas o metodologías.

Además, deben permitir que los estudiantes pongan en juego o apliquen una serie de capacidades, evidenciando así los distintos niveles del desarrollo de las competencias en los que se encuentran. Estas evidencias pueden ser recogidas a través de diversas técnicas o instrumentos como, por ejemplo, la observación directa o indirecta, anecdotarios, entrevistas, pruebas escritas, portafolios, experimentos, debates, exposiciones, rúbricas entre otros.

4. Utilizar criterios de evaluación

Se construyen instrumentos de evaluación de competencias cuyos criterios están en relación con las capacidades de las competencias. Las capacidades son los atributos estrictamente necesarios y claves para observar el desarrollo de la competencia de los estudiantes.

5. Utilizar criterios de evaluación para construir instrumentos

Esta forma de evaluar nos permitirá una evaluación holística y analítica de la competencia de los estudiantes, porque nos permitirá observar no una capacidad de manera aislada, sino en su combinación con otras.
“Se requieren instrumentos de evaluación que hagan visible la combinación de las capacidades al afrontar un desafío y que estas se precisen y describan en niveles de logro”.

Orientaciones para la evaluación formativa de las competencias en el aula
1. Comunicar a los estudiantes en qué van a ser evaluados y los criterios de evaluación

Consiste en informar a los estudiantes desde el inicio del proceso de enseñanza y aprendizaje en qué competencias serán evaluados, cuál es el nivel esperado y cuáles los criterios sobre los cuales se les evaluará. Es decir, especificar qué aprendizajes deben demostrar frente a las diferentes situaciones propuestas. Esta comunicación será diferenciada de acuerdo con la edad de los estudiantes y puede ir acompañada de ejemplos de producciones de Estudiante que den cuenta del nivel de logro esperado.

2. Valorar el desempeño actual de cada estudiante a partir del análisis de evidencias
La valoración del desempeño se aborda desde la perspectiva del docente y del estudiante:

Para el docente: La valoración del desempeño signica describir lo que es capaz de saber hacer el estudiante a partir del análisis de la evidencia recogida: qué saberes pone en juego para organizar su respuesta, las relaciones que establece, cuáles son los aciertos y los errores principales cometidos y sus razones probables. Este análisis implica, además, comparar el estado actual del desempeño del estudiante con el nivel esperado de la competencia al nal del ciclo y establecer la distancia existente. Esta información le sirve al docente para realizar una retroalimentación efectiva al estudiante y también para corregir o ajustar la enseñanza misma.

3. Valorar el desempeño actual de cada estudiante a partir del análisis de evidencias

Para el estudiante:  Se autoevalúa usando los mismos criterios para identificar dónde se encuentra con relación al logro de la competencia. Esto le permite entender qué significan las descripciones de los niveles de un modo más profundo que si solo leyera una lista de ellos. Además, le ayuda a incrementar la responsabilidad ante su propio aprendizaje, establecer una relación de colaboración y confianza entre el docente, sus pares y él, y comprender que el nivel esperado de la competencia está a su alcance.

4. Retroalimentar a los estudiantes para ayudarlos a avanzar hacia el nivel esperado y ajustar la enseñanza a las necesidades identificadas

La retroalimentación: Consiste en devolver al estudiante información que describa sus logros o progresos en relación con los niveles esperados para cada competencia. Esta información le permite comparar lo que debió hacer y lo que intentó lograr con lo que efectivamente hizo. Además, debe basarse en criterios claros y compartidos, ofrecer modelos de trabajo o procedimientos para que el estudiante revise o corrija.
“Retroalimentar consiste en otorgar un valor a lo realizado en relación con los niveles esperados, y no en brindar elogios o críticas sin sustento, que no orienten sus esfuerzos con claridad o que los puedan distraer de los propósitos centrales”.
La retroalimentación permite a los docentes prestar más atención a los procedimientos que emplean los estudiantes para ejecutar una tarea, las dificultades y avances que presentan. Con esta información pueden ajustar sus estrategias de enseñanza para satisfacer las necesidades identificadas en los estudiantes y diseñar nuevas situaciones significativas, replantear sus estrategias, corregir su metodología, replantear la manera de relacionarse con sus Estudiante, saber qué debe enfatizar y cómo, entre otros, de modo que permita acortar la brecha entre el nivel actual del estudiante y el nivel esperado. Por ello, se deben considerar las siguientes actividades:

Atender las necesidades de aprendizaje identificadas.
Brindar oportunidades diferenciadas a los estudiantes.
Desarrollar la capacidad de autoevaluar el propio desempeño.

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PEDAGOGÍAActividades para educación inicial / infantil en fichas imprimiblesWeb del Maestro CMF12 marzo, 2020

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¿QUÉ ES LA EVALUACIÓN FORMATIVA Y CÓMO OCURRE?

La Evaluación Formativa, es una actividad sistemática y continua, que tiene por objeto proporcionar la información necesaria sobre el proceso educativo.
En la entrega anterior tratamos la Evaluación como parte inherente del proceso educativo. En ese momento planteamos algunas ideas sobre el concepto y específicamente sobre la evaluación diagnóstica. En esta ocasión nos referiremos a la Evaluación Formativa.

Dependiendo de la etapa educativa en que nos encontremos, la evaluación puede cobrar diferentes significados, aunque la esencia de la evaluación es la misma: buscar información relevante en el alumno que nos ayude a comprender cómo se está produciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje, y tomar las decisiones pertinentes.
A continuación compartimos con fines educativos la publicación del portal educativo Educar Chile en donde detallan de manera clara y precisa todo lo referente a la Evaluación Formativa. Esperamos que sea de utilidad para la comunidad docente.
Evaluación formativa
La evaluación formativa es aquella que centra su intervención en los procesos de mejora, de manera que trata desde su inicio de incidir en ellos. Entendiendo que el concepto “formativa” se asocia a sumativa y diagnóstica, en tanto implican una función de la evaluación, es importante destacar que la evaluación diagnóstica puede considerarse una parte de la evaluación formativa.
¿Qué es la evaluación formativa?
La evaluación formativa es aquella que centra su intervención en los procesos de mejora, de manera que trata desde su inicio de incidir en ellos.  Entendiendo que el concepto “formativa” se asocia a sumativa y diagnóstica, en tanto implican una función de la evaluación, es importante destacar que la evaluación diagnóstica puede considerarse una parte de la evaluación formativa.
Evaluación formativa y sumativa no son tipos de evaluación efrentados u opuestos, conceptualmente la evaluación es un único proceso que a partir del momento o necesidad de aplicación adopta funciones diferentes. Su calidad estará determinada por la oportunidad del momento de aplicación, la adecuación a los objetivos y la capacidad de complementar enfoques, no a su calificativo o forma de nombrarla. En rigor, no son excluyentes y necesitan complementarse para lograr una forma integral y holística de evaluar procesos de enseñanza – aprendizaje en el aula.

Considerando que la evaluación siempre contempla el ciclo: obtención de información, formulación de juicios de valor y toma de decisiones, en el caso de la evaluación formativa esta debiera  ser orientadora, reguladora y motivadora.
Se utiliza preferentemente como estrategia de mejora y para ajustar sobre la marcha, los procesos educativos en miras de conseguir las metas u objetivos previstos. Es la más apropiada para la evaluación de procesos, aunque también es formativa la evaluación de productos educativos, siempre que sus resultados se empleen para la mejora de los mismos. Suele identificarse con la evaluación continua porque permite obtener información sobre el desarrollo del proceso educativo de todos los estudiantes a lo largo de un curso, permitiendo ajustar o reforzar ciertas acciones y, al mismo tiempo, tener claridad sobre  la trayectoria de aprendizaje y la ruta de logros con sentido de realidad, de manera previa al cierre de los ciclos escolares. La información que aporta esta función evaluadora debe dar herramientas tanto a los estudiantes, como a los docentes.
Características de la evaluación formativa 
Entre las características fundamentales de la evaluación formativa tenemos las siguientes:

Posibilita actuar sobre el sujeto que aprende poniendo de manifiesto  dónde se han producido los errores de aprendizaje, si es que los hay.
Permite observar con claridad la trayectoria que sigue un estudiante entre su situación de partida y su situación de llegada, respecto del logro de los objetivos de aprendizaje.
Es de carácter procesual y continua, porque permite reorientar prácticas de manera permanente.
Permite perfeccionar procesos y resultados de aprendizaje.

¿Cómo se articula la evaluación formativa a los procesos de enseñanza y aprendizaje?
La evaluación formativa no es un proceso independiente de los diseños de aula. Se implementa de manera articulada y paralela al desarrollo de las unidades y programaciones.

Técnicas e instrumentos de evaluación formativa
La evaluación formativa debe proporcionar al docente elementos de juicio suficientes para que pueda adoptar decisiones con garantía y rigor. Para ello, debe conocer las posibilidades de aprendizaje de cada uno de sus estudiantes, cómo están aprendiendo, su ritmo, sus dificultades y por tanto, debe acceder a reportes que puedan ser interpretados y retroalimentados y de ese modo, motivar, reforzar o proporcionar ayuda.
Es muy importante distinguir entre recursos didácticos e instrumentos de evaluación. Mientras los primeros facilitan al estudiante su proceso de aprendizaje, los instrumentos de evaluación son  utilizados por el profesor para recoger información sobre el desarrollo de ese proceso. Todos los instrumentos de evaluación son recursos didácticos, pero no todos los recursos didácticos son instrumentos de evaluación.

Técnicas para desarrollar evaluación formativa
Instrumentos para el desarrollo de las técnicas de evaluación formativa

 
·         Autoanálisis de prácticas docentes
·         Ensayos libres
·         Encuestas
·         Observación directa
·         Revisión de cuadernos
·         Corrección de actividades
·         Elaboración de proyectos
·         Desarrollo de técnicas de estudio
·         Implementación de programas de refuerzo
·         Uso de diarios del docente y el estudiante
·         Entrevistas a estudiantes, entre otras.
 
 
*deben ser acordes a las técnicas escogidas.
·         Escalas de observación
·         Listas de control
·         Pruebas o ejercicios de comprobación
·         Guías de laboratorio
·         Cuestionarios
·         Esquemas
·         Mapas
·         Producciones orales, plásticas o musicales
·         Actividades de aplicación, entro otros.

Aspectos a considerar en la implementación

Debe permitir al grupo reflexionar sobre el rendimiento, analizando los resultados y logros como punto de referencia para las evaluaciones posteriores.
Los análisis deben ser grupales e individuales.
Se debe establecer de manera conjunta procedimientos y estrategias de mejora.
Si la evaluación implica solo listar notas y puntajes los estudiantes no tendrán herramientas para mejorar.
Los estudiantes deben ofrecer sus conclusiones. Las fases de la evaluación formativa deben implementarse considerando que, tanto docentes como estudiantes, tienen observaciones importantes para analizar el proceso.
La toma de decisiones debe reflejar los acuerdos tomados de manera común y si esto implica ajustes en la programación o los métodos, tanto estudiantes como docentes deben percibir dicho ajuste.
Las acciones deben ser fruto del compromiso compartido, en función del logro de las metas de aprendizaje que se espera lograr.

No olvidar los propósitos centrales
La función formativa de la evaluación tiene por objeto: observar, acompañar y analizar los procesos y resultados de los estudiantes para identificar fortalezas y dificultades y determinar en función de ello acciones docentes de refuerzo.  Es fundamental que el estudiante en esa ruta se sienta apoyado, paulatinamente satisfecho, motivado y  dispuesto a hacer las cosas de otro modo si es necesario.
Durante mucho tiempo, los profesores prestaron atención casi exclusiva a la evaluación de resultados al finalizar una unidad de aprendizaje o el año lectivo, con el propósito de asignar una calificación y certificar. No se prestó la atención que se merece al desarrollo del proceso de aprendizaje y su evaluación. Se desaprovechaban, así, las posibilidades de corregir oportunamente los errores, recabar antecedentes para encontrar estrategias pedagógicas alternativas, atender a diferencias individuales, ajustar tiempos.
Retroalimentar el proceso de enseñanza-aprendizaje es fundamental para que los estudiantes alcancen los aprendizajes esperados, considerando sus diferentes ritmos, por eso se ha subrayado la necesidad de recuperar la evaluación de proceso en la práctica pedagógica. El proceso de aprendizaje adquiere importancia en la medida que conduzca efectivamente hacia los aprendizajes esperados y al logro de los objetivos que demanda el Marco curricular, cuya consecución representa el compromiso profesional que el profesor ha adquirido con sus estudiantes. En consecuencia, los resultados del proceso son muy importantes, pero también la evaluación sumativa lo es, pues nos informa sobre la calidad de los aprendizajes alcanzados al término del ciclo de enseñanza. No se puede evitar que la evaluación siga cumpliendo con una función estructural de certificación. La evaluación de los resultados finales del aprendizaje con intención sumativa es, por lo tanto, imprescindible. Tal como se mencionó previamente, ambos procedimientos no son excluyentes, sino necesariamente complementarios.
En síntesis, en términos de las funciones que cumple la evaluación dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, sólo si la evaluación diagnóstica, formativa y sumativa operan en conjunto, se logra el equilibrio deseado y la evaluación puede constituirse en la herramienta que el profesor requiere para conducir su enseñanza de manera efectiva.
Diferencias entre  la evaluación formativa y la evaluación auténtica
Es común que se confundan los objetivos y utilidades de los tipos de evaluación que centran el discurso docente. Considerando que la evaluación auténtica es un referente que comienza a cobrar mucho interés en el espacio educativo, presentamos la diferencia entre ambas perspectivas.

¿Qué evalúa?
¿Cómo evalúa?
¿Cuándo evalúa?
¿Quién evalúa?
¿Para qué evalúa?
¿A qué se opone?

Evaluación formativa
Proceso de enseñanza- aprendizaje (construcción)
Registro secuencial de los cambios
Durante el desarrollo de las actividades
Profesor
Mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje (nivel aula)
Evaluación tradicional de rendimiento o producto

Evaluación auténtica
Competencias funcionales (resolución de problemas)
Problemas representativos de situaciones reales socio personales
Durante el desarrollo de la resolución del problema (puntual o extenso)
Profesor
Tomar decisiones educativas a nivel institucional
Evaluación académica simplificadora y cerrada

Síntesis evaluación formativa
Objetivos:

Conocer el proceso de aprendizaje.
Proporcionar el apoyo pedagógico más adecuado a las necesidades del momento.

Funciones:

Seguimiento del ritmo de aprendizaje.
Constata el proceso de aprendizaje.
Permite modificar estrategias  en el proceso.

Para qué evaluar:

Tomar decisiones para mejorar el proceso: cambios en la metodología, nuevos recursos, refuerzos, remediales, etc.

Qué evaluar:

Progreso y déficits de los alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Dominio de habilidades procedimentales y acitudinales.

Cuándo evaluar:

Durante el proceso, que normalmente se concreta en una unidad de programación, curso, ciclo o etapa.

Cómo evaluar:

Observación sistemática del proceso.
Instrumentos de recogida de información y análisis de resultados.

Referencias bibliográficas

Santiago Castillo Arredondo, Jesús Cabrerizo Diago. Prácticas de Evaluación Educativa: Materiales e Instrumentos. Pearson Educación, 2003.
Santiago Castillo Arredondo, Jesús Cabrerizo Diago. Evaluación educativa y promoción escolar. Pearson Educación, 2003.
Joan Mateo, Andrés. La evolución educativa, su práctica y otras metáforas Volumen 33 de Cuadernos de educación. Edición ilustrada. Horsori, 2000.

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