EL QUE NO PERDONA TIENE, DE ALGUNA FORMA, EL CORAZÓN DAÑADO

La periodista Irene Villa González (Madrid, 1978), a los doce años sufrió un grave atentado de ETA junto a su madre. Como resultado de la explosión de una bomba perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda. Es Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Europea de Madrid, tiene además estudios de Psicología y Humanidades. Fue elegida una de las Top 100 Mujeres Líderes más influyentes de España 2013 – 2016. Ha publicado sus libros: “Saber que se puede. Recuerdos y reflexiones de una víctima del terrorismo” (200), “Saber que se puede, veinte años después” (2011), “Nunca es demasiado tarde, princesa” (2013), “El libroabrazo” (2015) y “Como el sol para las flores” (2015). (cf WIKIPEDIA).

Para Irene el perdón, «es una liberación». «No se puede vivir con odio y rencor. Mi madre me enseñó que el odio sólo hace daño a quien lo siente, que bastante tienes con superar algunas cosas en tu vida como para hacerlo con rencor». Y aconseja a madres y padres a hacer hijos resilientes al bullying y a la crítica. Es necesario que todos asumamos lo que realmente le pasa, y que mucho más fácil rodeados de cariño, pues sin el dolor es inevitable, es opcional el quedarse en ese sufrimiento de por vida.
El aporte a la educación que vienen haciendo El País, Editorial Santillana y BBVA, a través de su serie APRENDAMOS JUNTOS, UN PROYECTO DE EDUCACIÓN PARA UNA VIDA MEJOR, nos ofrece el diálogo de Irene Villa con un variado auditorio. Los temas que trata, versan sobre sobre el niño interior, el consejo de su madre, la frustración, la actitud proactiva, la fuerza de voluntad, los valores, el respeto, la responsabilidad, la resiliencia, la autoestima, el fracaso, la educación inclusiva, y temas que muestran su espíritu de superación que hoy comparte para animarnos a creer que “siempre hay algo que mejorar”. Por motivos únicamente educativos y de formación permanente ofrecemos partes escogidas de este conversatorio (sugiriendo leer la publicación completa); y los videos de la entrevista completa y del momento más destacado.

ELENA: … ¿qué has aprendido de las adversidades que te han ocurrido en la vida?
IRENE VILLA: “…yo creo que de la adversidad es de lo que más se aprende. Porque cuando el camino es fácil, bueno, uno lo transita con naturalidad, normalidad, pero pocas lecciones dan cuando no te pasa nada y cuando todo está bien.
Es maravilloso que todo esté bien, pero a mí la adversidad me ha enseñado… pues a agarrar la vida con una fuerza y con unas ganas de vivir. La adversidad me ha enseñado que la vida no se acaba si tú no quieres.Click para Twittear
Y me ha enseñado a valorar simplemente el hecho de estar viva, ese regalo que es el estar aquí, el poder disfrutar de un montón de cosas. Yo creo que la clave está en ver más posibilidades que limitaciones. Cuando ocurre la adversidad, uno solo ve la dificultad, el problema, la adversidad. Pues cambia el foco. Enfócate en la respuesta, la solución, en lo bueno y lo positivo, que siempre, por muy negativa que sea la realidad, por muy negro que veamos todo, siempre hay una luz al final del túnel. Esa esperanza, que es la luz al final del túnel, que es una esperanza que tenemos en nuestro interior y que siempre tenemos que tener presente, es la que va a hacer que salgas fortalecido de ese desierto. Y que a veces es que no hay otra opción. Uno no sabe lo fuerte que es hasta que ser fuerte es tu única opción”. […] hay que meterte de lleno y afrontar esa adversidad porque vas a conocer a un nuevo yo muchísimo más fuerte que el que tenías antes. […] Crecer es una trampa que te va limitando tu mente. Es verdad, te va como encorsetando. Te vas poniendo máscaras, capas de cebolla, vas escondiendo, a lo mejor, tu esencia, ese niño interior, esa niña interior. Yo reivindico ese niño que todos tenemos en nuestro interior, porque es ese niño que es el que vive, es el que se entusiasma, es el que tiene una creatividad sin límites, una imaginación superpotente. […]”
«CUANDO SER FUERTE ES LA ÚNICA OPCIÓN» (Diálogos completos 42´37”)

RAMÓN: … La fortaleza con la que recibiste eso y cómo te has levantado, es digna de mención. Me gustaría que me dijeses de dónde sacaste esas fuerzas.
IRENE VILLA: “Lo más importante… La persona que me dio la clave de mi vida fue mi madre. Ella, sin un brazo y sin una pierna, vino a mi hospital y me dio el consejo que me ha servido, no en ese momento, en toda mi vida: “Hija, esto es lo que tenemos. Y con esto vamos a tener que vivir toda la vida. Tenemos dos opciones: vivir amargadas, sufriendo, maldiciendo a los terroristas, que tienes todo el derecho del mundo, por lo que nos ha pasado. O decidir que tu vida empieza hoy y que vas a luchar por tener la vida lo más parecida a la vida que tú tenías”. […] Uno no puede florecer hasta que no acepta que eres lo que eres. Y yo, teniendo este ejemplo en mi casa, es que yo no podía decepcionar a mi madre y a tantísima gente que iba al hospital a decirme: “Ánimo, Irene, no estás sola. Estamos contigo, vas a salir adelante”. Ciertamente, fue un antes y un después elegir ese camino”.
ELENA: … Me gustaría que nos aconsejaras cómo podemos gestionar mejor la frustración.
IRENE VILLA: “… lo principal para no quedarte en la frustración es aceptar lo que ha ocurrido, porque es cierto. Si no lo podemos cambiar, pues ¿para qué vas a estar preocupándote por algo que no hay vuelta atrás? Es como lo de mirar hacia atrás y echando de menos, y pensando en que “un día, yo tenía”, “un día, yo era”. Y eso te frustra porque, en el presente, estás con nostalgia, echando de menos cosas que ya no van a volver. Yo creo que es clave aceptar. […] la frustración, es como un callejón sin salida. De ahí ya no sales. La frustración, la autocompasión… […] la aceptación es mágica porque te hace ampliar un abanico de posibilidades y un arco iris de colores frente a ti. […] Y tener una actitud proactiva. ¿Qué es una actitud proactiva? Pues querer mover tu vida hacia donde tú quieras. […] con una autoestima en su sitio, que cuesta mucho tenerla en su sitio, que es muy frágil y fluctúa, pero con una buena autoestima, no hay nada en este mundo que el ser humano se proponga y que no consiga. Porque esa autoestima, esa fe en ti, ese creer que puedes y saber que puedes hacerlo, es lo que te abre las puertas. Y la frustración te las cierra.
“¿PUEDE EL PERDÓN CURAR EL DOLOR?” (Momento destacado 04¨34”)

MARÍA: … Me gustaría preguntarte qué consejo le darías a un chico o chica de nuestra edad que está pasando por un momento complicado.
IRENE VILLA: “[…] Pienso que hay que quitarse los miedos, expresar y comunicar todo. Porque a veces esa incomunicación hace crecer el problema. Un problema que, como te digo, si lo cuentas ya no es tal, te lo sacas. […]. Bueno, es que eso es importantísimo. Por eso la sociabilidad decimos que es un predictor de la felicidad. Tener amigos. ¿Por qué? Porque tú puedes desahogarte, puedes contar, puedes compartir las penas y que se hagan más pequeñas y llevaderas. `…]”.
LUIS: … me gustaría saber tu opinión sobre qué valores debemos transmitir a esos niños y esos adolescentes hoy en día.
IRENE VILLA: “La verdad es que eso es lo más importante, los valores humanos que les transmitamos … […] los valores de las tres erres. Vuelvo a esto porque las reglas mnemotécnicas me encantan, porque así no se nos olvida: respeto. Sobre todo, a uno mismo, porque si tú no te respetas a ti, es que nadie te respeta.Y si no respetas al otro, tampoco esperes que te respeten a ti. Responsabilidad. Y la tercera erre, que es algo muy característico del ser humano, y en concreto, todos los que hemos sufrido la adversidad, no nos ha quedado otra opción, que se llama resiliencia.Click para Twittear
Que es la capacidad que tiene el ser humano de mantenerse inquebrantable frente a una tragedia. […]”.
CARMEN: … ¿cómo podemos afianzar esa autoestima y enseñarla a nuestros niños?
IRENE VILLA: “La autoestima… es el origen de una vida plena y feliz. Pero es extremadamente frágil. […] como padre y como madre, y los educadores también, tienes que decir: “Bueno, es que él hará bien unas cosas, pero tú harás bien otras cosas. Cada uno estamos aquí con un talento distinto”. Y todos, absolutamente todos, tenemos un potencial increíble. […] Tu autoestima no tiene que depender de nada externo, tiene que ser algo del interior. […]El trabajo, muchas veces, pone a prueba tu autoestima, porque es dar lo mejor de ti. Estudiar también, porque estás fortaleciendo esas capacidades que tienes para aprender, para asimilar cosas nuevas. […]”.
RICARDO: … ¿qué importancia le das a la concienciación sobre la discapacidad en los colegios, en los centros educativos?
IRENE VILLA: “[…] todo lo que sea abrir tu mente y quitarte prejuicios es fundamental. […] Yo creo que la diversidad tiene que verse, que somos diferentes, somos únicos, y que hay gente que está entera y hay gente que le falta un brazo. […] el estar juntos creo que hace que aprendamos. […] la infancia es maravillosa porque son esponjas, un diamante que pulir. Que ayudemos a esos niños y a esos jóvenes a sacar lo mejor que llevan dentro, que es su capacidad de conseguir lo que quieran. […]”.
La transcripción completa del conversatorio de Irene Villa, la puede Usted encontrar haciendo clic aquí: ¿PUEDE EL PERDÓN CURAR EL DOLOR?
Esta publicación pertenece a la serie de entrevista y videos: APRENDAMOS JUNTOS, PARA SUMAR POR LA EDUCACIÓN, que desde la Web del Maestro CMF pretende motivar a escuchar las propuestas de especialistas de diferentes campos de la vida y de tan diversas realidades sociales, para que, como educadores, con criterio de innovación y progreso, sepamos tomar (no copiar) lo que creamos importante, descartar lo que no es posible experimentar en nuestro entorno de servicio o mejorar sus experiencias.
“No somos víctimas, somos responsables. No vale agarrarse a lo que me pasó o a lo que perdí o a lo que me quitaron, tu vida empieza hoy y sólo tú tienes las riendas de tu vida». (ALETEIA)
REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF
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[ERNESTO GONZÁLEZ] ¿BLANCO O NEGRO?, ¿O GRIS?

El primer interrogante del artículo, nos conduce a posibles incertidumbres: ¿es una decisión a tomar?, ¿debo decir la verdad y solo la verdad?, ¿no hay otras opciones?
También pude haber nombrado lo que hoy leerán como ¿derecha o izquierda?, lo cual conlleva al análisis del rol del docente ante la problemática de lo que sucede en nuestros países en temas sociales, económicos y políticos y que perfectamente permea a los jóvenes – los cuales leen poco en cuanto a medios impresos, pero si “bombardeados” por las redes sociales – a lo que se suma lo que comentan los padres en sus opiniones en casa y el hijo/a – estudiante, “escucha” , aunque no necesariamente esté atento a los temas y si fuese el caso pregunta, donde de igual modo podrá recibir una respuesta de “blanco y/o negro”.

En una ocasión unos estudiantes – en la evaluación del desempeño de un docente muy profesional, culto, ducho e inclusive historiador a nivel nacional, y recientemente con grado académico de Doctorado.-; reflejaban por escrito la partidización de su profesor en las clases (de antropología perteneciente al área de estudios generales), a modo de queja, lo cual me inducía a reflexionar ¿qué había sucedido, cuándo en las clases observadas las mismas eran magistrales?, inclusive en el desarrollo de las mismas (estudiantes de 1er año de la carrera, cuya edad promedio oscila entre 16 – 17 años) apreciaba que algunos de ellos/as (minoría) no prestaban la atención necesaria lo que me permitía valorar ¡qué lástima!, no saben lo que están dejando de aprender y comprender, para aplicarlo al ser la Antropología la “Ciencia que estudia los aspectos físicos y las manifestaciones sociales y culturales de las comunidades humanas”, y que les permitiera opinar dentro y fuera de la clase objetivamente en su conversación con sus compañeros de estudio, padres, familiares, demostrando conocimiento y madurez, como parte de una cultura general.

Estoy claro que todos los que impartimos clases, no solo compartimos nuestros conocimientos “puros”, es decir dentro de la didáctica de la clase, ésta asociarla a situaciones reales que ocurren cada día cualquiera sea la naturaleza de la asignatura, lo cual es refrescante, atractivo al estudiante, ¡que opine!, pero lo más importante paralelo a todo ello es que transmitimos valores como son: el respeto a los demás y a sí mismo, honestidad, tolerancia, responsabilidad, transparencia, sinceridad y otros.
Todo lo anterior conduce a que deben evitarse (no solo en clase, diría que siempre en nuestras sociedades) los extremos, ni derecha o izquierda, ni blanco o negro y mejor gris, ¿gris? Si bien este color (existen 65 tonos de gris) es el color que más se relaciona con el aburrimiento, lo anticuado, lo insípido, la crueldad y también con la tristeza, pero también es considerado el color de la reflexión y de la teoría (entiéndase que en nuestro cerebro tenemos “materia gris”), asimismo, la ciencia y la objetividad.
No me queda duda que cada docente puede tener sus propios ideales (metas, objetivos, intereses), principios, ideología (conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época), y que han de respetarse como ya hemos mencionado, como valor (insisto en el campo social, económico y político), pero inclinar “la balanza del fiel hacia un solo lado”, al menos para mí – como docente – no es pertinente. ¿Lo adecuado? Que sean los propios jóvenes los que analicen la problemática, investiguen, se documenten de todas las partes, lean con profundidad. ¡Enseñémosle, a los que nos corresponde, emplear adecuadamente el gris!

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral: Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
Correo electrónico: eglezvaldes@gmail.com
Cuenta de twitter: @gonzlez_ernesto

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[ERNESTO GONZÁLEZ] ¿ME CORRERÁN DEL TRABAJO?

¿Cuándo surge el temor, dada la interrogante del título del presente artículo, en la persona? Posiblemente donde no hay o no existe una cultura de evaluación, dónde no se manejan que le evaluarán – no solo a las personas- a las instituciones, empresas mismas cuyo resultado final a la larga depende de las propias personas.

¿Evaluar? Uno de sus significados: “Valorar conocimientos, actitud o rendimiento de una persona o de un servicio” verbo cuya etimología se remonta al francés évaluer.
Este acto, como resultado de la evaluación conlleva a la emisión de un juicio en torno a un conjunto de información durante un tiempo determinado (trimestre, semestre, anual), a partir del cual debe tomarse una decisión de acuerdo a los resultados que presente la persona evaluada.
¿Qué se evaluará? El desempeño de la misma, entiéndase juzgar o estimar el valor, la excelencia y las competencias de la persona, pero, sobre todo, la aportación que brinda a su centro de trabajo. ¿Qué debe lograrse con ello? El mejoramiento continuo del evaluado o evaluada y dependiendo de la naturaleza de la empresa por ejemplo en el caso de una institución educativa, se beneficiarán sus estudiantes, el colectivo de profesores/as, proporcionándole además a la propia institución, prestigio.

Si bien se plantean varios métodos o herramientas, para evaluar el desempeño de las personas, tales como: 360 grados, Manejo por objetivos, Escala de calificación, Escala gráfica, Lista de control e Incidente crítico, de forma general deberán medir:

– conocimiento del trabajo.
– calidad del trabajo.
– relaciones con las personas.
– estabilidad emotiva.
– capacidad de síntesis.
– capacidad analítica.
– Las cualidades del sujeto (personalidad y comportamiento).
– Contribución del sujeto al objetivo o trabajo encomendado.
– Potencial de desarrollo.
 

Evaluación que al fin y al cabo tiene aspectos objetivos y subjetivo del o de los evaluadores, que en la medida que se acerque a la realidad del evaluado, el beneficio para todos será mejor.
La problemática de la evaluación del desempeño o su vulnerabilidad, dependerá de muchos factores que pueden permear o debilitar a la propia institución, por ejemplo:

Cuando no existe correspondencia entre el resultado de la evaluación y el impacto de la misma en el evaluado- Es el caso de que una persona evaluada en un período determinado con grado satisfactorio y que sea despedida posterior a la evaluación; o que en uno de los instrumentos se plantee como uno de los indicadores, promover a un cargo superior (como recomendación) y esa posibilidad no se cumpla al no tener la empresa una real disponibilidad para el cambio.
Que los evaluados conozcan que ya concluyó el proceso de evaluación y jamás conozcan sus resultados.
Que en el proceso de evaluación no se analice con el evaluado sus resultados de forma presencial, con transparencia y objetividad.
Que las herramientas creadas para la evaluación (ejemplo: la de 360 grados, donde intervienen diferentes actores, que para una institución educativa serían estudiantes, autoridades, los pares – entiéndase otros docentes que pertenecen al mismo colectivo de la disciplina- y la autoevaluación del evaluado), sean de dominio previo.
Que los instrumentos para evaluar no sean utilizados como un arma para dañar o perjudicar al evaluado, aspecto que tendrá que tener en cuenta el evaluador en el análisis de los resultados.
Que el evaluado no tenga conocimientos de un plan de mejora para una próxima etapa, y que esté de acuerdo con éste.

Para concluir y no escapa como error de omitirse, que también las autoridades deben de ser evaluadas por sus subalternos, pares y personal de la empresa, ya que solo una adecuada retroalimentación hará que la empresa mejore sustancial y positivamente. Por cierto, ¿estuvo usted de acuerdo con su última evaluación?

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral: Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
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[ERNESTO GONZÁLEZ] CONVERSEMOS UN RATO (LIBRO DIGITAL GRATUITO PDF)

“Conversemos un rato”, tiene como propósito lograr en el público fundamentalmente reflexiones de los hechos o temas que se abordan, que se mueven en el campo de la educación, en lo social, ideas que se plasman a partir de experiencias personales a lo largo de más de 40 años, en diferentes centros educativos de la enseñanza media y superior, ministerios o secretarías de educación, organizaciones no gubernamentales, en proyectos de la Comunidad Europea y Centroamericanos.

Por último, y no menos importante corresponden a los sitios que lo respaldan Web del maestro CMF y El Siglo 21 reconocido periódico digital guatemalteco, a los cuales agradezco la oportunidad de sacar a la luz este proyecto.
Espero que sea de su agrado ¡Conversemos un rato!, muchas gracias.

NOTA DE REDACCIÓN:
Agradecemos al Licenciado Ernesto González, su vehemencia educativa que se trasluce en cada artículo que escribe y que comunica el cariño por una vocación única y trascendente, como es la de todos los educadores. Sus mensajes van en la línea de animarnos a consolidar “a los niños y a los adolescentes, teniendo en cuenta el progreso de la psicología, de la pedagogía y de la didáctica, para desarrollar armónicamente sus condiciones físicas, morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido más perfecto de la responsabilidad en la cultura ordenada y activa de la propia vida y en la búsqueda de la verdadera libertad, superando los obstáculos con valor y constancia de alma. [que] Hay que iniciarlos, conforme avanza su edad, en una positiva y prudente educación sexual. Hay que prepararlos, además, para la participación en la vida social, de forma que, bien instruidos con los medios necesarios y oportunos, puedan participar activamente en los diversos grupos de la sociedad humana, estén dispuestos para el diálogo con los otros y presten su fructuosa colaboración gustosamente a la consecución del bien común” (GE1).
MATERIAL DE DESCARGA:
¡Comparte y así más docentes utilizarán estos recursos gratis! Muchas gracias.
DESCARGA: CONVERSEMOS UN RATO (LIBRO DIGITAL GRATUITO PDF)

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral: Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
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[ERNESTO GONZÁLEZ] LA MATEMÁTICA, ¿UN HORROR?

¿Sabías qué? las matemáticas organizan el mundo que nos rodea y están presentes en la mayoría de actividades cotidianas: desde servir una taza de café, ir a comprar algunas libras de frijoles, recorrer la distancia diaria hasta la escuela o poner la mesa para seis comensales.
Nuestro hogar, el jardín o la terraza, la calle, el vecindario, el parque son espacios factibles de ser investigados, analizados, descritos, observados desde una óptica matemática. Depende de nosotros como padres y madres que seamos más o menos sensibles a plantear preguntas que conduzcan a nuestros hijos de manera que miren a su alrededor de otro modo.

Para ello necesitaremos darnos cuenta de que las matemáticas surgen de la experimentación con objetos reales y que debe ser a través de ellos que nuestros hijos hagan muchos de los descubrimientos que le llevarán a una comprensión más profunda del medio en el que vive, a la vez que le permitirá descubrir las matemáticas como lo que son: una herramienta imprescindible en la vida de todas las culturas.
Si bien los mayores curiosos son nuestros hijos e hijas (patojos) los cuales observan las formas de los objetos, aprecia las texturas con su boca, descubre cómo hay objetos que se desplazan rodando o saltando o rompiéndose en mil pedazos. Su curiosidad no tiene límites. Su necesidad de conocer, de descubrir, de interpretar el mágico y fascinante mundo en el que vive, le lleva a probar, errar y repetir, de forma incansable. Y esos son los requisitos previos de todo científico en ciernes. ¿Cuándo empieza el problema entonces, con la matemática? Cuando ellos y ellas se enfrentan al aprendizaje abstracto (¿abstracto?: algo no concreto, que no tiene realidad propia), por ejemplo: Los números separados de las cantidades, cuando usted menciona el número 5, surge la interrogante ¿5 qué? Si le adiciona al 5, la palabra metros, ya su mente hace una relación de una unidad de medida: el metro.

¿Por qué – aunque no conozcamos al detalle los artificios de las matemáticas – plantearles a nuestros hijos, ejercicios que “suavicen” la comprensión de esta ciencia? Por ejemplo: Al preparar la mesa para la cena, siendo el núcleo familiar de 4 personas, ¿cuántas cucharas, tenedores, vasos, servilletas, platos se necesitarían? ¿Qué cantidad de objetos se requirieron al final?
¿Un ejemplo posiblemente más difícil? Adquiera una pizza y permita que su hijo calcule primero los pedazos que se necesitarán y que haga un cálculo de cómo deberá dividir la misma para la repartición sea igual entre los comensales participantes, recibiendo su parte proporcional. ¿Qué parte de la matemática aplicó? ¡El uso de las fracciones!
Y como los ejemplos anteriores, ¡hay cientos!, Lo cual demuestra que, de pensar un poquito, donde poner en práctica nuestra propia vida diaria, en función de los números, lograremos que nuestros hijos e hijas, estudiantes experimenten vivencialmente esta asignatura que, en el caso de no ser comprendida, puede dar problemas a lo largo de toda la escolarización, resultando además frustrante para padres e hijos. La vida diaria nos ofrece constantemente oportunidades de aprendizaje e investigación que, convenientemente aprovechadas, crearán en nuestro hogar y nuestra familia un ambiente de descubrimiento que favorecerá de manera directa e indirecta la escolarización de nuestros hijos. ¿Se le ocurre algo de qué ejemplo ponerles a sus hijos/as nietos/as al llegar a casa? ¡Piénselo!

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
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[ERNESTO GONZÁLEZ] ¿INQUIETO O HIPERACTIVO?

No deja de moverse en la silla, tarda una eternidad en hacer los deberes, se distrae por tonterías, he de estar constantemente a su lado, he de repetir la misma orden cinco veces para que obedezca (si es que obedece) … ¿te suenan estas quejas? La mayoría de padres y madres las hemos sufrido en nuestra piel más de una vez y, sin embargo, no todos nosotros consideramos a nuestros hijos hiperactivos.
¿Qué tiene mi hijo realmente de hiperactivo? ¿Puede ser que sencillamente sea un niño inquieto y curioso? ¿Es posible que yo no sepa adaptarme a su ritmo de aprendizaje y por eso su conducta sea tan nerviosa? La hiperactividad es una palabra muy seria que no debe pronunciarse con frivolidad: ¡los niños muy movidos pueden no ser hiperactivos!

La proliferación excesiva de niños ”llamados” hiperactivos ha puesto de actualidad una preocupación importante de padres y educadores sobre este tema, de tal manera que un trastorno como es la hiperactividad se ha socializado y se ha convertido en un tema de fácil valoración. ¿Por qué se preguntará? Cada vez tendemos a soportar menos la conducta irregular.
Más que definir una entidad clínica, cuando a veces hablamos de que un niño es hiperactivo hablamos de nuestro estado anímico personal, de lo que nos cuesta soportar al hijo inquieto que llama constantemente la atención o al alumno que nos obliga a dedicarle más tiempo. Los padres en general no estamos preparados para contener un hijo inquieto. Los horarios laborales, lo poco tolerante a la conducta desobediente fomenta en muchos casos una ruptura emotiva de las relaciones padres-hijos, creando un círculo vicioso de nervios e irritación que refuerza precisamente las conductas que queremos evitar.

¿Y en la escuela? No siempre la escuela responde a las necesidades educativas y de crecimiento de los alumnos, por ejemplo, aulas donde la cantidad de alumnos es excesiva, a lo anterior se suma la no adecuada importancia a la vivencia, experimentación y tiempo de descubrimiento donde el alumno sea el objetivo y no los contenidos. ¿Qué comportamiento adquieren los estudiantes? Se cansan, se aburren y una forma de manifestarlo sobre todo en edades tempranas (hasta los 8 años) es moverse, distraerse y llamar la atención.
Ser inquieto es una situación muy corriente que solo nos dice que existe un exceso de movimiento, diferente del fenómeno hiperactivo, que es una entidad clínica, un trastorno grave, con múltiples repercusiones en todos los ámbitos donde se mueve el niño. Hay quienes equivocadamente recurren para tratar de contrarrestar esa superactividad a medicamentos, tras la visita a especialistas de la salud, donde dan “su versión” del niño hiperactivo y no de simplemente ser una persona inquieta, cuando realmente el problema proviene o está en la propia casa, y se refuerza tal vez en la escuela. Medicar posiblemente no sea la solución adecuada, peor cuando sin conocimientos sólidos ni especializados, pues simplemente los padres automedicamos. Quizás deberíamos reflexionar más sobre las dificultades para educar en el día a día, la falta de pautas claras en la educación familiar, la pérdida de valores en la formación académica antes que proyectar sobre los niños nuestro propio cansancio o ignorancia. ¿Conoce a alguien con esta problemática? Le agradecería que entonces que compartiese este artículo. ¡Y muy amable de su parte!

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral: Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
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[ERNESTO GONZALEZ] ¡AH, LA PACIENCIA!

Hija, ¡apuráte que se te va el bus! Una y otra vez… y nada. Sin embargo en el momento exacto, en el tiempo justo, sale y como una carrera de relevo llegando a la esquina de la casa, aparece el transporte amarillo (quién sabe por qué de ese color) abre la puerta, entra ella, cierra la puerta y una mano que se despide, con una sonrisa ¿de burla?, ¿de cariño? Nadie sabe, ya que la escena se repite uno y otro día, excepto cuando va a una fiesta con sus amigas, se alista en un dos por tres (exagerado se demoras más, mujer al fin y al cabo)  más aprisa de lo normal y… se va a la fiesta.

¿Pudiéramos pensar que la actual juventud es así? No lo creo, aunque posiblemente me haya tocado la excepción, como relataba en el primer párrafo, pero a veces la paciencia (o impaciencia) viene derivada por tomar las cosas al “suave”. En muchas ocasiones, reiteradas, vemos actividades públicas, privadas que comienzan tranquilamente una o dos horas después y obviamente ¿quién puede mantener paciencia, ante la pérdida increíble de tiempo?, enfatizado por la frase: “El tiempo es oro”, atribuida a Edward George Bulwer-Lytton,  sumándole a ésta, la señalada por Benjamín Franklin: “si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches”.
La problemática se centrará, en ¿“acostumbrarnos a esperar”?, ¿en convertirse en una cultura?, ¿en no transmitir a nuestros hijos el valor de ser pacientes, pero también puntuales?, ¿en exigirse a sí mismo y al resto de las personas de su entorno? Es cierto que debemos tomar las cosas con calma (ojo con el infarto), pero una persona responsable, debe cumplir en tiempo y forma con lo acordado, con sus compromisos: estudios, realización de las tareas en casa, cumplir con los deberes del hogar. Pero también el factor paciencia va estrechamente ligado a no confundir una actitud pacífica y tolerante con la pasividad, la sumisión y el temor.

Una calificación incorrecta ante una evaluación realizada y otorgada por un docente, debe ser reclamada de forma correcta, sin tener temor a su solicitud, siempre que sea de la forma más respetuosa. ¿Cómo lograr el ser lo debidamente paciente, sin caer en el extremo de ser irresponsables e incumplir? Se requiere de un serio trabajo personal dirigido a balancear nuestras emociones y a relajar y soltar las tensiones y el estrés que nos producen las ocupaciones de la vida diaria, por ejemplo: considerar todos los aspectos involucrados, preguntarte qué puedes hacer para cambiarla, si la respuesta es positiva o hacer lo necesario para mejorarla; y si es negativa, trabajar la aceptación para que no te desequilibre.
En ocasiones esperamos más de lo que los demás nos pueden dar, lo que nos hace correr el riesgo de dañar nuestras relaciones con ellos. Otras veces nos exigimos demasiado. ¿Fórmula? Ser paciente y tomar el tiempo para descansar y recuperar la energía y la claridad que necesitamos. Sólo una persona madura emocionalmente, consciente y equilibrada puede hacer uso de una actitud paciente en el momento en que lo considere necesario. ¡Cuánta paciencia debemos tener los padres!

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral: Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
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