¿SI EL ALUMNO NO RINDE EN EL AÑO ESCOLAR, LA REPITENCIA ES LA MEJOR OPCIÓN?

Dependiendo de cada estudiante, repetir curso puede ser adecuado o resultar contraproducente. A la hora de tomar esta decisión es importante analizar la personalidad del niño y las causas de la recomendación de repetir curso. En función del origen de los suspensos, serán muy diferentes las soluciones adecuadas en cada caso.

Decidir si un hijo debe o no repetir curso es difícil y es una decisión cargada de emociones por ambas partes, por lo que debemos recoger informaciones de diversos puntos: el tutor y el pedagogo del colegio, un centro independiente especializado en el que se le haga un estudio pormenorizado, la opinión personal del niño y la nuestra propia.
En esta oportunidad compartimos con la comunidad docentes y de padres de familia con fines educativos y pastorales un artículo del portal EMOL en donde recomiendan y explican algunas estrategias en caso debemos enfrentar esta difícil situación con nuestros hijos sobre repetir el año escolar. Del mismo modo también compartimos del portal UNDERSTOOD un cuadro comparativo de las ventajas y desventajas de repetir.
¿Tu hijo repitió de curso? Conoce algunas estrategias para enfrentar esta difícil situación (EMOL)
Un psicopedagogo afirma que hay que dejar de ver la repitencia como algo negativo que hay que castigar y recalca que en este tema los profesores tienen una gran responsabilidad.
Llegar a fin de año y asumir que un hijo no pasó de curso debe ser una situación complicada para cualquier padre. Sobre todo porque a nivel social la repitencia se ve como algo negativo, que sólo le pasa a los alumnos flojos y que se han farreado los estudios durante todo el año. Pero eso no siempre es así.
A juicio de Luis Pincheira, psicopedagogo de Clínica Santa María, el tema de la repitencia escolar no puede hablarse en términos genéricos, ya que cada caso es único e incluso en ocasiones volver a hacer un curso es aconsejable para ciertos estudiantes. Un ejemplo son los niños o adolescentes que presentan cierto grado de inmadurez, y que luego de ser evaluados por profesores y especialistas, se determina que no es recomendable promoverlo de curso.
“En ese caso a veces la familia se resiste porque la repitencia se ve como algo punitivo, que se va a perder el año (…) Yo creo que no hay que verlo desde ese punto de vista”, sostiene el psicopedagogo.
También está el caso en que un alumno pasa el año con promedios mínimos, debido a que -según Pincheira- su profesor hizo vista gorda al problema y en el curso superior deberá enfrentar más exigencias que, obviamente, no podrá aguantar. “Ahí el niño evidentemente que va a fracasar porque el colegio, el profesor o la educadora no hizo un proceso profesional para analizar el caso y haber dicho: ‘Este niño tiene promedios mínimos y vamos a sugerir a los padres la repitencia’”, señala el especialista.
El psicopedagogo considera que situaciones como la anterior ocurren porque actualmente la repitencia escolar es un tema grave, que por un lado para los colegios subvencionados significa una vacante y una ayuda menos, y por otro implica justificar ante el Ministerio de Educación y las autoridades el por qué un alumno no fue pasado de curso. “Entonces, en muchos casos los niños son promovidos con promedios mínimos”, afirma.

Y también existe el clásico caso en que un niño o adolescente está desmotivado, no quiere estudiar, “y evidentemente el sistema le pasa la cuenta y debe repetir”.
Cualquiera sea el caso, Luis Pincheira asegura que en el tema de la repitencia los profesionales de la educación también deben hacerse responsables y tienen que dejar de echarle siempre la culpa a los alumnos. “Yo siempre he dicho: nosotros los profesores somos los culpables a veces cuando un niño repite, porque somos los técnicos, y los que debiéramos dar las luces adecuadas y las orientaciones correctas en el tiempo correcto”, enfatiza.
Por esta razón, el psicopedagogo entrega algunas estrategias para que los padres que tienen a algún hijo repitiendo, enfrenten de mejor manera la difícil situación. Aquí están:

El colegio y los profesores deben valorar más a la persona (alumno) y no tanto a los conocimientos. “Yo creo que hoy día nos estamos pasando de la raya de trabajar con los niños desde un punto de vista de los números, elitista, de trabajar con los cuadros de honor y al resto no se le toma en cuenta”, sostiene Luis Pincheira.
El colegio tiene que hacer un análisis profundo antes de hacer una propuesta de repitencia. “En algunos colegios yo creo que se hace eso responsablemente y en otros colegios yo creo que no se hace. Y eso es muy doloroso, porque no se trabaja técnicamente antes de tomar la decisión”, afirma el psicopedagogo, y agrega que el recinto educacional tiene que orientar a los apoderados. “Cuando eso no se hace, y se utiliza la espada de Damocles y se culpa al niño o al adolescente, no es justo”, afirma.
Los padres no deben ver la repitencia como algo negativo y pensar que hay que castigarla. “Puede haber muchas variables dentro de la emocionalidad de los jóvenes o de los niños, y uno no sabe qué pasa con ellos”, señala el especialista. Por esta razón, descarta que el castigo sea el camino correcto.
El colegio debe plantear a la familia del repitente un reforzamiento pedagógico y psicopedagógico según amerite el caso. En este sentido, Luis Pincheira es enfático en afirmar que es el establecimiento educacional el que tiene que idear una forma de solucionar el asunto y no son los padres los que deben buscar ayuda profesional por fuera.
Dependiendo del caso, el alumno repitente debe recibir apoyo de especialistas (psicólogos, psicopedagogos, profesor diferencial, etc.). “Si el niño está en una etapa de rebeldía, sobre todo los adolescentes, y eso le produce desmotivación en el colegio, evidentemente que ese alumno repitente tiene que tener una terapia psicológica para recuperar su autoestima para que después vuelva a su colegio (…) Y si el colegio ya no lo recibe, prepararlo para el desafío de un nuevo colegio”, plantea el psicopedagogo. Asimismo, añade que durante las vacaciones es importante que el niño o adolescente que repitió refuerce algunos contenidos y retome el entusiasmo por el aprendizaje.
Considerar un eventual cambio de colegio si es que el nivel de exigencia del establecimiento en que se encuentra no es acorde a las capacidades del niño. “Muchos niños a veces se encuentran en colegios porque los padres fueron ex alumnos y ese niño o esa niña no tiene las capacidades para rendir en ese colegio de acuerdo a las exigencias”, afirma Luis Pincheira. En el caso de los colegios bilingües, el especialista recomienda primero privilegiar la lengua materna. “Hay muchos alumnos hoy día que están en colegios que no les corresponden de acuerdo a las exigencias y por eso que se producen estas repitencias”, asegura.
Cuando hay una repitencia, todos los actores (padres, profesores, etc.) deben hacer una evaluación conjunta del caso y desde ahí construir algo positivo sin pensar en lo negativo. “Yo creo que hay que ir despejando esa visión que hoy día existe a nivel de colegio de que el niño que repite es un fracaso. Un niño que repite puede que haya fracasado en ciertas asignaturas y no le dio el promedio de acuerdo a la ley, pero no significa que no haya aprendido”, concluye el psicopedagogo.

Este contenido ha sido publicado originalmente por EMOL en la siguiente dirección: emol.com
Repetir un grado: ventajas y desventajas (UNDERSTOOD)
¿La escuela sugirió que su hijo repita el año? Existen varias cosas a considerar cuando se habla de retener a un estudiante (o que no avance de grado). Revise las ventajas y desventajas.

Ventajas de repetir un grado
Desventajas de repetir un grado

Los niños que han perdido muchos días de escuela debido a una enfermedad, un trauma emocional o una mudanza podrían beneficiarse de repetir el año.
Un niño que se ha ausentado a menudo tiene más riesgo de abandonar la escuela. Repetir el año aumenta ese riesgo.

Los niños que son mucho más jóvenes que sus compañeros de grado y tienen una historia de dificultades académicas podrían beneficiarse de repetir el año. Podría ser favorable desde el punto de vista emocional y de edad.
Los niños que son los mayores de su clase tendrían casi dos años más que el resto de sus compañeros.

Para los niños que son inmaduros en lo que respecta a su desarrollo (ya sea físico o emocional), repetir el año podría reducir el estrés de tratar de “estar al mismo nivel” que sus compañeros.
Para los niños que son altos para su edad, repetir el año puede significar que sobresalgan en comparación a sus compañeros.

Los niños que están muy atrasados y tienen pocas probabilidades de nivelarse el próximo año podrían beneficiarse. Sin embargo, igualmente necesitarán apoyos que los ayuden a dominar las habilidades que no tienen.
A los niños que se les enseñarán las mismas habilidades de la misma manera sin implementar ningún apoyo distinto, por lo general no se benefician de repetir el grado. Y los chicos que no avanzan de grado tienden a perder los progresos que hicieron en un lapso de dos o tres años después de repetir el año.

Los niños que tienen problemas de comportamiento o estrés que esté claramente relacionado con las exigencias escolares podrían beneficiarse de repetir el año.
Los chicos que tienen problemas de conducta o estrés relacionado con el ambiente del salón de clases no se suelen beneficiar de permanecer en la misma clase durante otro año.

Los niños que dicen que los ayudará quedarse en el mismo grado otro año son candidatos para repetir el grado.
Los niños que se oponen vigorosamente a repetir el grado probablemente encuentren maneras de que no funcione.

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