CÓMO GANARSE EL RESPETO DE TUS COMPAÑEROS DE TRABAJO

Destacar en el mundo laboral es una tarea complicada en estos días debido a la competitividad. Y es aún más complicado ganarte el respeto de tus compañeros de trabajo de manera rápida.
Ya sea que seas jefe o un compañero más, contar con el respeto del resto en el trabajo es necesario para sentirnos a gusto y en confianza en el lugar que ocupamos. Siga los siguientes consejos para conseguir un desempeño destacado a costa de esfuerzo y respeto en su centro de trabajo.

A continuación compartimos con fines educativos 12 recomendaciones para ganarse el respeto de tus compañeros de trabajo, esperamos que sea de utilidad para la comunidad docente.
12 tips para lograr el respeto de tus compañeros de trabajo
Para imponer respeto no tienes que mostrarte como una persona excesivamente seria y gruñona, ya que esta es la manera en que logran la admiración los famosos “líderes negativos”. En cambio, puedes lograr el respeto de todos en tu lugar de trabajo sin mostrarte duro de más. ¿Cómo hacerlo? Chequea algunos consejos a continuación.
1. Demuestra cuánto vales
Una de las maneras más fáciles de ganarte el respeto de todos en el trabajo es mediante la demostración de tu valor. Reconoce tus habilidades y trata de hacerte cargo de todas tus tareas de manera profesional e incluso, si tienes tiempo, puedes realizar algunas otras actividades que no son realmente tu responsabilidad.
2. Demuestra que tu trabajo te importa
Si te gusta lo que haces, entonces demuéstralo con acciones y no solo con palabras. Lo primero es que tú respetes tu trabajo, y esto se traduce entre otras cosas en llegar en hora, ir prolijo a la oficina y estar enfocado en lo que haces tratando de mejorar siempre. Si por el contrario estás todo el día como en otro planeta, te pasas en las redes sociales, manteniendo conversaciones personales por teléfono o teniendo actitudes que no corresponden con el compromiso, nadie te tomará muy en serio (y menos tu jefe).

3. Predica con el ejemplo
De nada bueno sirve aquella frase que dice “has lo que yo digo pero no lo que yo hago”. Si tú quieres que los demás te respeten, debes tener en claro que todo empieza por ti. Es decir, muestra el mismo nivel de respeto hacia todo el mundo: desde el jefe hasta la persona que ayuda con las tareas de limpieza. El respeto generará respeto, y esto no es solo para el ambiente laboral sino que deberías aplicarlo en todos los ámbitos.
4. Interactúa con tus colegas
A pesar de que te consideres una persona solitaria, si realmente quieres sentirte apreciada y respetada por tus colegas debes interactuar con ellos más a menudo y preocuparte por lo que tengan que decirte. Toma un interés genuino de lo que te comenten, sé una buena oyente y conviértete, básicamente, en alguien en quien puedan confiar.
5. No te enganches en chismes
Si siempre estás atrás del último chisme de la oficina, o si peor aún eres de los que generan los rumores, pronto tus compañeros te marcarán como “chismoso”, “mal compañero” o una serie de más adjetivos negativos. No te enganches en ningún caso en chismes de pasillo, y si los escuchas no los repliques. Y si te vienen a contar algo de otro compañero, lo mejor es que dejes en claro que tú no estás ahí para juzgar a nadie.
6. Sonríe siempre
Lo sabemos: a veces no tenemos ganas de sonreirle a nadie por cualquier motivo. Sin embargo, mantener una sonrisa en el rostro en todo momento te hará parecer una persona más accesible y amigable, y esta actitud te ayudará a fomentar un mejor ánimo entre tus compañeros de trabajo.
7. Acepta recomendaciones
Si cada vez que un compañero te hace una recomendación u observación por tu trabajo tú te pones a la defensiva, no solo estarás perdiendo la oportunidad de aprender algo nuevo sino que estarás quedando como intolerante. Si las críticas te parecen injustas y malintencionadas, entonces simplemente ignóralas e ignora a la persona que te las hizo o contesta con un simple e indiferente “gracias, pensaré al respecto de eso”. Después, deja tus energías para hacer tu trabajo cada vez mejor: esa será la mayor venganza hacia quienes estén buscando el conflicto.
8. Sé discreta(o)
Mientras estés dentro del ámbito laboral, trata de ser siempre discreta y evita involucrarte en cualquier forma de chisme. Nadie respeta a quien está en entredichos con otros. Consigue que la gente mantenga su confianza depositada en ti.
9. No seas adulón
Las personas que destacan en su trabajo no por su trabajo mismo sino por estar todo el día adulando a los superiores, pronto se ganan la desconfianza y el rechazo del resto. Por supuesto que puedes mantener una buena relación con tu jefe, pero si de cada situación quieres sacar partido se notará rápidamente; y aunque lamentablemente ésta es la forma de ascender en muchas empresas, lo cierto es que no estarás haciendo nada válido por tu carrera ni por tu desarrollo profesional.

10. No toques temas sensibles
Existen ciertos temas socialmente sensibles que es mejor dejar de la puerta del trabajo para afuera. Estos son la política, la religión o todos los que generan gran polémica y sobre los que puede haber puntos de vista muy distantes e irreconciliables. No quieras convencer a nadie de qué es lo mejor, ya que respetar al que piensa distinto es fundamental para cualquier sana convivencia. Deja de lado los comentarios destructivos y si escuchas algo con lo que estás muy en desacuerdo respecto a estos temas respira hondo y sigue con lo tuyo. O a lo sumo puedes dar tu punto de vista, pero sin querer convencer al resto que tienes en tu poder la verdad absoluta.
11. Trabaja tu asertividad
La asertividad es el punto medio entre la pasividad y la agresividad. Es decir, no dejar que los demás decidan por nosotros ni tratar de someter a todos con nuestras ideas. Es conocer nuestros derechos y respetar los del resto. Trabaja en tu asertividad para aprender a decir que no si es que los demás te están pidiendo favores todo el tiempo, o de lo contrario para ser tolerante con los demás si es que tú siempre quieres llevar la razón.
12. Ten dignidad
La competitividad en el trabajo suele ser feroz por estos días, pero eso no es excusa para intentar conseguir una mejora a costa de algunas actitudes que podrían mermar tu propia dignidad. Actúa siempre con prudencia, respétate a ti misma y haz que tu labor y esfuerzo hablen por ti.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Universia (Nicaragua) y El Comercio (Perú)

[ERNESTO GONZALEZ] ¡AH, LA PACIENCIA!

Hija, ¡apuráte que se te va el bus! Una y otra vez… y nada. Sin embargo en el momento exacto, en el tiempo justo, sale y como una carrera de relevo llegando a la esquina de la casa, aparece el transporte amarillo (quién sabe por qué de ese color) abre la puerta, entra ella, cierra la puerta y una mano que se despide, con una sonrisa ¿de burla?, ¿de cariño? Nadie sabe, ya que la escena se repite uno y otro día, excepto cuando va a una fiesta con sus amigas, se alista en un dos por tres (exagerado se demoras más, mujer al fin y al cabo)  más aprisa de lo normal y… se va a la fiesta.

¿Pudiéramos pensar que la actual juventud es así? No lo creo, aunque posiblemente me haya tocado la excepción, como relataba en el primer párrafo, pero a veces la paciencia (o impaciencia) viene derivada por tomar las cosas al “suave”. En muchas ocasiones, reiteradas, vemos actividades públicas, privadas que comienzan tranquilamente una o dos horas después y obviamente ¿quién puede mantener paciencia, ante la pérdida increíble de tiempo?, enfatizado por la frase: “El tiempo es oro”, atribuida a Edward George Bulwer-Lytton,  sumándole a ésta, la señalada por Benjamín Franklin: “si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches”.
La problemática se centrará, en ¿“acostumbrarnos a esperar”?, ¿en convertirse en una cultura?, ¿en no transmitir a nuestros hijos el valor de ser pacientes, pero también puntuales?, ¿en exigirse a sí mismo y al resto de las personas de su entorno? Es cierto que debemos tomar las cosas con calma (ojo con el infarto), pero una persona responsable, debe cumplir en tiempo y forma con lo acordado, con sus compromisos: estudios, realización de las tareas en casa, cumplir con los deberes del hogar. Pero también el factor paciencia va estrechamente ligado a no confundir una actitud pacífica y tolerante con la pasividad, la sumisión y el temor.

Una calificación incorrecta ante una evaluación realizada y otorgada por un docente, debe ser reclamada de forma correcta, sin tener temor a su solicitud, siempre que sea de la forma más respetuosa. ¿Cómo lograr el ser lo debidamente paciente, sin caer en el extremo de ser irresponsables e incumplir? Se requiere de un serio trabajo personal dirigido a balancear nuestras emociones y a relajar y soltar las tensiones y el estrés que nos producen las ocupaciones de la vida diaria, por ejemplo: considerar todos los aspectos involucrados, preguntarte qué puedes hacer para cambiarla, si la respuesta es positiva o hacer lo necesario para mejorarla; y si es negativa, trabajar la aceptación para que no te desequilibre.
En ocasiones esperamos más de lo que los demás nos pueden dar, lo que nos hace correr el riesgo de dañar nuestras relaciones con ellos. Otras veces nos exigimos demasiado. ¿Fórmula? Ser paciente y tomar el tiempo para descansar y recuperar la energía y la claridad que necesitamos. Sólo una persona madura emocionalmente, consciente y equilibrada puede hacer uso de una actitud paciente en el momento en que lo considere necesario. ¡Cuánta paciencia debemos tener los padres!

Autor: Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral: Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
Correo electrónico: eglezvaldes@gmail.com
Cuenta de twitter: @gonzlez_ernesto

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EN ESTA NAVIDAD, NUESTRA GRATITUD Y RESPETO

Pienso en este año 2018 recorrido juntos. En nuestro encuentro frecuente en el ciberespacio, y en el intercambio de opiniones, experiencias, sueños, deseos, propuestas y utopías desde realidades tan diversas y singulares. ¡Qué riqueza educativa! ¡Gracias a todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa digital de la Web del Maestro CMF!

Comenzamos esta red educativa con mucho entusiasmo, en un tiempo de Navidad, semejante al de ahora, y nos hemos encontrando, en esos esquivos momentos que nos permiten nuestras obligaciones docentes, y hemos compartido tantos conocimientos. Quizá por eso nos miramos y comunicamos de corazón educador a corazón educador. Ahora somos más de 600,000 los que caminamos juntos este camino de formación y capacitación permanente. Percibo que cada día estamos más convencidos y motivados por el testimonio de tantos y tan buenos educadores, que nos animan para continuar construyendo puentes de acercamiento a otras experiencias educativas; derribando los muros de la autosuficiencia, de la indiferencia, de la exclusión o el descarte; compartiendo con otros educadores la emoción y el valor que tiene el colaborar en el proceso de cimentar una educación capaz de crear esperanza, encender la imaginación e inspirar amor por la enseñanza, el aprendizaje y el desaprendizaje (cf Brad Henry).
Sea propicio este tiempo de Navidad, para sentirnos más unidos y motivados en la hermosa y trascendental tarea de ser maestros de niños y jóvenes que, junto al aprendizaje de las ciencias y los valores, también reflexionan sobre la importancia de reconocer y valorar la tarea de sus profesores, de tal manera que, cuando esté en sus manos la legislación de sus países, nos den la alegría de comprobar que hemos educado hombres y mujeres que aprecian y dan a los profesores su lugar en la sociedad, porque aprendieron en la escuela que: “a valorar se aprende valorando y a participar se aprende participando” (Mariano Martín Gordillo).

En esta Navidad, ¿qué podemos regalar a cada maestro, padre de familia y amigo de la educación, que entra en nuestro ciberespacio? Creo que, con mucha humildad, quisiéramos que acepten nuestra GRATITUD Y RESPETO. Nos sentimos bendecidos y honrados por cada uno de Ustedes, porque nos animan y motivan a seguir mejorando día a día, en el apoyo de la formación permanente y la revalorización de la tarea docente. Gracias, porque estamos haciendo realidad una formación integral “humanista y trascendental, viva y entusiasmante, realmente inclusiva” (Papa Francisco), que educa la mente y el corazón, que ofrece más y mejores recursos para desarrollar las habilidades y los conocimientos para la vida, y que refuerza los principios y valores enseñados y aprendidos en la familia.
Reafirmamos nuestro deseo de seguir con Ustedes, con los excelentes estudiosos de la educación que nos permiten compartir sus publicaciones, y con nuestros generosos y entusiastas colaboradores, continuar buscando, descubriendo y compartiendo nuevos y mejores itinerarios pedagógicos, que nos permitan enfrentar los desafíos educativos del Siglo XXI, aprovechando los valiosos recursos tecnológicos que se van creando, así como reflexionando y adaptando, a nuestras realidades, los descubrimientos de las investigaciones en todas las ciencias de la educación. “Y es que la sociedad se desmorona al fallar la educación. Con ella una civilización se levanta y sin ella se destruye” (Federico Fernández de Buján).
Sabemos que ser educador es un servicio, una realización personal, cuya mejor recompensa es la gratitud y el respeto de nuestros niños y jóvenes, que gracias a su educación son más humanizados, libres y responsables, que hacen el bien y rechazan el mal, y que estén comprometidos con el respeto de la Naturaleza y sus elecciones tienen en cuenta el bien común. Porque, como nos dice la Profesora Begoña Ibarrola: “una buena educación no consiste sólo en tener normas de conducta adecuadas, sino también en saber reflexionar, tomar decisiones, emitir juicios, expresar las emociones de forma adecuada, ser empático, trabajar en equipo, ser creativo y actuar de forma responsable”.
Es nuestro deseo que Usted tenga, en estos últimos días del año 2018, momentos de mucha cercanía, afecto y alegría con sus seres queridos, y se sienta más motivado a superar las limitaciones y dificultades con la fuerza vocacional de educador(a) que nadie, ni nada le podrá quitar.
¡Que nadie nos robe la esperanza de una mejor educación!
¡FELIZ NAVIDAD Y UN EXCELENTE 2019!
 DICIEMBRE 2018 – ENERO 2019
REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF
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EL ÉXITO DEL SISTEMA EDUCATIVO EN FINLANDIA ES EL RESPETO AL PROFESOR

La pedagoga sueca Inger Enkvist nos detalla cómo es la educación de este país nórdico.
Cuando hablamos de educación siempre miramos al modelo educativo finlandés, que se ha convertido en uno de los sistemas más admirados del mundo por sus buenos resultados y su calidad.

Sobre este modelo, la ensayista y pedagoga sueca Inger Enkvist dio este martes en Logroño una conferencia titulada Los secretos del milagro del sistema educativo finlandés, organizada por la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR). Enkvist ha estado en La Ventana para explicar los causas fundamentales del éxito educativo finlandés.
Te recomendamos escuchar el siguiente audio:


“La clave del éxito del sistema educativo en Finlandia es que los padres, los alumnos y el Estado respetan a los profesores”, ha indicado la pedagoga. Es por ello que el profesorado es un colectivo profesional muy bien valorado, aunque “la retribución es normal para gente con una buena formación universitaria, nada del otro mundo, pero decente y hay más profesores fijos, no hay tantos interinos como en España”.
Deberes sí o deberes no
La pedagoda sueca lo tiene claro. Los deberes son necesarios, pero ha matizado que tienen que ser tareas motivadoras y ha afirmado que es un disparate pretender que los niños no hagan actividades escolares en casa: “Ningún país con alto nivel educativo prescinde de los deberes. Los mejores son los que suponen un repaso de lo visto en clase”.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Cadena Ser en la siguiente dirección: cadenaser.com
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